4 enseñanzas que dejó el terremoto para mi negocio

| - Victoria147 25 septiembre, 2017

Durante nuestra vida y en nuestro proceso de emprender siempre habrá “terremotos” que nos forjan o nos destruyen.

Por Mariana Patiño

Escribo desde un lado muy vulnerable para mí en estos momentos, a una semana del terremoto de 7.1 grados que ocurrió en la Ciudad de México. Cuando tembló estaba en una cafetería en la Colonia Condesa, de repente todo comenzó a brincar, el movimiento fue de abajo para arriba y cuando me percaté que era un sismo agarré mi computadora y corrí del edificio en el que estaba.

Al salir escuché uno de los sonidos más aterradores de mi vida. Gritos de ayuda, desesperación y miedo, el crujir de los edificios, de vidrios rompiéndose y de fachadas cayéndose alrededor de mi. Fueron 30 segundos, pero me fue imposible estar de pie, el movimiento me obligó a hincarme en la calle junto con varias personas y no dejaba de preguntarme si aquello era real.

Con el corazón palpitando rápidamente llegué a mi departamento que se encontraba a 4 cuadras. Mi temor era que mi perras estuvieran con bien. A partir de ahí comenzó el segundo sonido aterrador: ambulancias, sirenas y motos por todos lados…Es decir, hay heridos.

Subí a ver mi apartamento, me comuniqué con mi familia, estaban bien. Pero recibí el mensaje de una amiga: mi edificio se cayó. Sin pensarlo dos veces me cambié, agarré mi mochila, tenis, dinero y salí con la adrenalina a la calle. Comencé a ver todo el desastre que dejó el terremoto. 

Llegué a casa de mi amiga y el edificio estaba dos de caer y con una fuga de gas que olía hasta la mitad de la calle. Gente que en un segundo se quedó sin nada. Después de varios minutos y con el corazón acelerado regresé a casa. Era la primera vez que veía un edificio derrumbado frente de mi.  

¿Qué hago? ¿qué hago? ¡Mariana haz algo, me repetía!

Mi amiga llegó a mi casa descalza y con el pelo lleno de polvo de su edificio. Todos los comercios cerraron cerca de las 2:00 pm, no había luz en toda la zona y veías personas caminando con las pocas pertenencias que podían rescatar de su casa, estaban en la calle, sin saber a dónde ir. Hasta ahí fue aterrador.

A partir de aquí cambió el concepto que tenía de la humanidad. Minutos más tarde y con mi amiga alojada en mi casa, mi novio y yo llegamos al derrumbe más cercano a mi apartamento. Había gente sepultada bajo los escombros. Más de 500 personas a mi alrededor ayudando en lo que podían,  cargando cubetas con escombros, ofreciendo agua, gritando ánimo, moviendo coches, escombros  y lo que fuera necesario para ayudar al ejército a llegar rápido a los derrumbes. Donde empezaron 10 litros de agua terminaron toneladas y toneladas de botellas de agua.

Más de 6 horas y la gente a pesar de ser más de medianoche ahí seguía, con la esperanza de encontrar vida. Llegó el perro de la marina y comenzó a ladrar lo que en lenguaje humano se traducía en: encontramos vida. 

Al día siguiente, los edificios se seguían derrumbado y en cuestión de minutos la gente llegaba, es más, atascaba de ayuda el lugar. La ayuda en todo México era demasiada, la energía se desbordaba, pero al mismo tiempo el shock emocional te sobrepasaba.

Siempre he pensado que puedo lograr lo que quiera , y después de algo así,  analicé las cosas desde otra perspectiva. Emocionalmente un evento así te apachurra, te hace sentir una bola de emociones y sentimientos que presionan fuertemente tu  pecho y para muchos fue una gran pérdida y un duelo. Sin embargo, después de cualquier “terremoto” siempre hay grandes lecciones.

Para mi estas son las 4 enseñanzas que dejó el terremoto para mi negocio:

1. Durante nuestra vida y en nuestro proceso de emprender siempre habrá “terremotos” que nos forjan o nos destruyen. Para mí esta vez se llamó terremoto, pero quizá para ti el día de mañana se llama enfermedad, o crisis, pero créeme, se puede presentar de mil maneras.

Como emprendedora necesitas pasar por muchos terremotos para ser una emprendedora invencible. Créeme hay muchas personas que con un terremoto grado 4 renuncian. Y hay otras que con un terremoto, tsunami y huracán, ni siquiera les pasa por la mente renunciar, que a pesar de tener un dolor en el pecho y con el miedo de volver a vivir lo mismo, aún siguen de pie y mucho más fuertes.

2. No tienes el control de tu vida y tampoco de tu negocio. Así que suéltalo, déjalo que fluya y disfruta el proceso… si mañana pierdes todo tu dinero, tu casa, tu negocio, lo puedes volver a construir, porque ya lo hiciste una vez. Lo aprendido una vez JAMÁS se olvida

Ser emprendedora no depende del negocio que tengas, ni del dinero que generes. Ser emprendedora es la actitud, tu inteligencia de enfrentar desafíos, ser emprendedora es mucho más.

3. Platicando con un amiga que casi pierde la vida me comentó que ella tiene la fortuna de que cada día hace lo que ama, y que si hubiera fallecido no se hubiera arrepentido de nada. ¿Pero tú? lo que haces, ¿lo disfrutas? ¿qué cambiarías?

Te vas a morir y eso es lo único que tienes seguro en esta vida. La diferencia es cómo quieres que termine todo. No te diré que espero que nunca te pase o vivas lo que a mi me toco vivir esta vez, al contrario, te deseo que vivas muchos “terremotos” porque así te convertirás en una emprendedora invencible.

4. Tienes dos oportunidades: actuar con miedo o actuar con ganas de empezar desde cero. Te lo comento por que al menos los primero cuatro días después del terremoto viví con mi mochila de seguridad y con el brazo pintado con mis referencias personales por si me quedaba atrapada en un edificio e incluso no quería escuchar música por si sonaba nuevamente la alarma sísmica.  Y después de llorar varios días decidí dejar de vivir con miedo y comenzar a vivir agradecida, llena de amor y continuar con mi vida y proyectos. 

Gracias por leer.

Mariana Patiño/ Licenciada en Negocios Internacionales, Health Coach, Business Coach, emprendedora y creadora del sitio web The Gal Girl Blog// Instagram @thegalgirl y en Facebook como Gal Girl.