5 telarañas mentales que frenan a tu negocio

| - Mariana Rodríguez 3 octubre, 2017

 

Hay muchos negocios que se quedan en el camino no por falta de mercado sino por una desalineación entre cómo piensan y lo que hacen.

Por Mariana Rodríguez 

 

Hace poco conocí a un empresario que me solicitó una mentoría para su negocio; yo acepté gustosa, ser mentora es algo que disfruto mucho. Rápido me di cuenta que su negocio tenía un potencial altísimo y era sencillo de escalar; sin embargo, tres meses después estaba en un café con una de mis mentoras externando mi frustración porque aun teniendo todo el potencial, la experiencia, un modelo escalable y con demanda aquel empresario se había paralizado ante las responsabilidades del crecimiento y prefirió no avanzar.

Eso me llevó a pensar en la cantidad de negocios que se quedan en el camino no por falta de mercado sino por una desalineación entre cómo piensan y lo que hacen. Aquí las 5 telarañas mentales que frenan el crecimiento de los negocios:

1. No estás integralmente bien

Una realidad cada vez más aceptada en los negocios es que no hay empresas sanas si no hay líderes integralmente sanos. La ventaja para los grandes corporativos es que cuentan con muchas manos que sopesan y trabajan por cumplir metas; un lujo que las PyMes, la mayoría de las ocasiones, no pueden darse.  Trabajar en ti mismo: física, mental y emocionalmente es una necesidad imperativa que te ayudará a tomar decisiones firmes para tu negocio.

2. No tienes control de ti mismo

-La impulsividad y los negocios no son amigos. Cierta ocasión me tocó una clienta que mandó cancelación de contrato y quería demandar a un cliente por tener dos días de retraso en un pago. Hay una gran diferencia entre llamar y solicitar un pago a tomar acciones que no tienen precedente y solo te hacen ver como un loco. Ni ese cliente ni sus amigos querrán trabajar contigo.

-Los constantes cambios de señal son relacionados con la inmadurez o falta de seriedad: Si hoy das una señal y mañana otra y al día siguiente vuelves a la decisión del día uno ¿quién te va a tomar en serio? La primera ocasión pensarán que juegas con la gente, la segunda ocasión pensarán que no tienes lo que se necesita para dirigir un negocio.

3. No eres selectivo con las mentalidades de las cuales te rodeas

¿Has escuchado que juntarte con personas pesimistas te hace estar en el mismo mood? Bueno, ¿qué crees que sucede si como dueño de negocio te juntas con personas o te asesoras (contadores, abogados, vendedores, etc.) de mentalidades pequeñas, gente sin visión? No todas las personas tienen la valentía de tomar las responsabilidades de emprender, tú ya lo hiciste. No permitas que te frenen inundándote de miedo por incrementar tus responsabilidades como patrón o te incentiven a actuar impulsivamente con un cliente molesto o con una cartera vencida.

4. No te comportas a la altura del cliente

Cuando eres una empresa que pasa de tener clientes no exigentes o tan formales en sus procesos a tratar o firmar contratos con corporativos o empresas con procesos bien establecidos necesitas obligatoriamente subir tus estándares en: calidad, trato al cliente y procesos de ejecución para la entrega del producto o servicio. Tachar de exagerado a un cliente que exige calidad por algo que está pagando denota que no eres el proveedor que ese cliente necesita. La formalidad está en detalles tan mínimos como la forma en que escribes tus correos o en cómo te describes a ti mismo ante el cliente: eres un freelancer o un consultor de negocios.

5. Crees que eres perfecto

Frases como “mi método funciona, así como es”, “no necesito cambiar el producto” sin hacerte preguntas como: ¿Qué ajustes requiere tu producto o servicio de acuerdo con tu mercado? ¿Requieres un ajuste a tu ciclo de ventas? ¿Subir el perfil de tus vendedores o de quienes ejecutan? ¿La experiencia que proveo está alineada a las metas de crecimiento del negocio? Crecer el negocio exige que tú también crezcas, si estás negado a hacerlo mejor ahórrate la pena.

Mi aprendizaje como mentora

De la historia que te contaba al inicio entendí que mi frustración venía de pensar que ante tal potencial era mi responsabilidad incentivarla a crecer; después de todo, me lo había pedido; no estaba invadiendo sus decisiones. Sin embargo, también es mi responsabilidad es identificar y aprender a soltar cuando sus deseos no están conectados con sus peticiones o palabras, porque no habrá acciones o las que llegue a haber serán dolorosas y con consecuencias para el negocio. La decisión de explotar el potencial no es del mentor, es tuya. Tú defines hasta donde avanzar, es una decisión personal.

Mariana es consultora de Transformación Organizacional, Comunicación Corporativa, Administración del Cambio Organizacional y Personal, Employee & Customer journey mapping. Contáctala aquí: mariana.rodriguez@conexionrelind.com  IG: vivirencamaralenta