6 cosas que les he aprendido a los adultos de mi vida

| - Victoria147 27 junio, 2017

Hay situaciones a nuestro al rededor que nos dan ejemplos muy claros de cómo queremos ser y qué caminos queremos seguir.

Por Lizzy Cazar para Womanful 

 

Recientemente ha sido muy claro para mí lo atemorizante, emocionante, frustrante, divertido y cansado que es esto de convertirse en una persona “hecha y derecha”. Porque no hay un manual, porque cada uno tenemos nuestro ritmo y porque el mundo se mueve muy rápido. El punto es que, de una u otra forma, el proceso de convertirse en un adulto responsable y confiable, no es cosa sencilla.

El otro día platicaba con unas amigas y discutíamos precisamente lo desorientadas que nos hemos llegado a sentir con respecto a dónde nos encontramos y hacia dónde queremos ir. Yo insisto en culpar a Hollywood que me hizo creer que a los 25 uno ya tiene un departamento de ensueño, su trabajo soñado y dinero suficiente para tomar vacaciones extensas en sitios paradisiacos. Mis amigas son más realistas, pero coinciden conmigo en que esto de caminar hacia la responsabilidad y la autosuficiencia nunca sucede como se tenía planeado.

Con esto en mente, estuve pensando que si bien las cosas son confusas por momentos (más frecuentes de lo que mis nervios quisieran tolerar), también es cierto que hay situaciones a mi alrededor que me dan ejemplos muy claros de cómo quiero ser y qué caminos quiero seguir.

Por eso hice una lista de las cosas que les he aprendido o que quisiera aprenderles a personas que admiro mucho:

1.- Aceptar que el proyecto que tenía entre manos no me gustaba tanto y comenzar la búsqueda de nuevo.

Tengo una amiga que decidió que quería estudiar una maestría y dedicó varios meses a reunir los papeles necesarios y escribir las cartas que le solicitaban. Al final, se dio cuenta de que en realidad no le encantaba la idea de esa maestría en particular. Sí le interesaba el tema, pero no la apasionaba y no quería dedicarle un año de su vida.
Yo viví su proceso de cerca y fue muy bonito verla descubrir que su corazón estaba en otro lado. Creo que si a mí me hubiera sucedido lo mismo antes de verla vivirlo, me hubiera sentido muy perdida. Ella, sin embargo, aprendió del proceso y se puso a buscar algo que sí la llenara.

Descubrí que quiero eso en mi vida. Quiero ser capaz de ver cuáles son las cosas que no amo para dejar de invertir tiempo en ellas y trabajar en lo que de verdad me gusta.

2.- No necesitar a la gente.

Hay un compañero en mi trabajo que tiene una frase particular para dar consejos en cuestión de amores. Siempre que alguien comenta que su novio, pareja, esposa o marido hizo o deshizo, él sale muy bienintencionado a resolver el mundo con las palabras: “Lo que tú necesitas es alguien que (inserte aquí las características ideales según el caso)”.
Hubo cierto día en el que una compañera le contestó que no, que ella no necesitaba a nadie. Que los desacuerdos con su novio se deben a que son dos personas completamente diferentes, pero que ni él la necesita a ella, ni ella a él. Si están juntos es porque se quieren uno en la vida del otro.

Me imagino que con la evolución de una relación si crece en uno la necesidad de estar cerca del otro, pero me pareció muy linda la perspectiva de tener a alguien en tu vida porque le quieres ahí, no porque le necesites. Independientemente si la relación es amorosa, amistosa o familiar, el hecho de elegir pertenecer unos a las vidas de otros, es lo que rescato.

3.- Entender que es bueno construir cosas por mí misma.

Mi hermana es dos años más pequeña que yo. Aún así, aprendo constantemente de ella. La lección más reciente que me dio fue cuando empacó sus cosas, tomó un vuelo a La Paz, consiguió un trabajo y comenzó desde cero en un sitio con el que no estaba familiarizada en lo absoluto.

Cuando le pregunté la razón de su decisión, su respuesta fue que necesitaba alejarse de las comodidades y la rutina que tenía aquí y probarse que podía hacerse cargo de sí misma sin mi apoyo o el de mis papás.
No estoy diciendo que la única manera de construirse sea cambiando de ubicación geográfica, pero le aplaudo mucho el salirse de su zona de confort cuando sintió que necesitaba un cambio para superarse a sí misma.

4.- No perder de vista lo que me hace feliz.

Llámense pasatiempos, amigos, familiares, momentos, etc. Uno de mis mejores amigos comparte conmigo la pasión por escribir otros mundos y otras vidas. Ninguno de los dos nos dedicamos de lleno a ello aún, porque tenemos trabajos, responsabilidades y esas cosas de adultos. Aún sí, me encanta verlo emocionado con un proyecto. Es de esas personas que tienen una idea y no para hasta verla realizado. Hace líneas de tiempo, calendarios de actividades y diseña sesiones de trabajo de forma que cuando llega el plazo que se puso, tiene su novela, cuento o comic terminado.

Yo no puedo decir que sea tan organizada para escribir y le admiro muchísimo esa habilidad que tiene para siempre dedicarle un tiempo a lo que disfruta. Me parece que es algo que podemos trasladar a cada aspecto de nuestras vidas. No soltar nuestra pasión, a nuestra gente, nuestros placeres.

5.- Reírme de mí misma.

He escuchado en varias ocasiones la frase de: “sé el primero en reírte de ti porque no vas a ser el único”. Sin embargo, no es precisamente a lo que me refiero.

Mi papá es una persona graciosa por naturaleza, a veces ni siquiera está intentando hacerte reír y aun así lo logra. Mi mamá no es tan naturalmente graciosa, pero los 25 años que tiene compartiendo con mi papá la han hecho encontrarle el gusto a las bromas y las risas. Les aprendí desde muy pequeña que de buenas y con humor es la mejor forma de enfrentar los obstáculos, los imprevistos y la vida.

Me parece que esto, además, te vacuna un poco contra el fracaso. Nunca va a ser fácil enfrentar una desilusión, pero creo que si tenemos esa habilidad de reírnos de nosotros mismos, el proceso de levantarnos y volver a empezar se vuelve más llevadero.

6.- Escoger la vida.

Una de las mujeres que más admiro en este mundo, tuvo que enfrentarse a una enfermedad complicada que nos asustó bastante. Independientemente de que su desgaste físico fue notorio, ella nunca perdió la luz que la caracteriza.

Incluso cuando más cansada estaba siempre tenía algo que enseñarle a los demás. Algo de toda su maravillosa persona que podía compartir con la gente a su alrededor. Siempre he pensado que quiero ser un poquito como ella porque la considero una persona ejemplar. Durante este proceso en específico, supe que me gustaría aprenderle su entrega y su pasión por vivir y dar todo de ella.

Womanful es una plataforma que une las mejores ideas, propuestas, expresiones y manifestaciones desde el punto de vista femenino// @womanful