Bienestar a la medida de tus genes

| - Marimar Guerra 21 enero, 2016

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Por Marimar Guerra

Ana, de 35 años, harta de intentar una y otra vez alcanzar su peso ideal y el cuerpo de sus sueños, había probado de todo. Desde lo convencional yendo a consulta con el nutriólogo, hasta tomar suplementos milagrosos de dudosa proveniencia para lograr una pérdida de peso. Pasó por dietas extremas obtenidas de un libro, sin olvidar los licuados a base de proteínas, horrorosas sopas de verduras, días de ayuno interminables, horas y horas en el gimnasio sin lograr su tan anhelado “peso ideal”.

Justo aquí es en donde comienza la historia, en donde toma sentido la ya muy nombrada NUTRIGENÓMICA, que se sostiene en el hecho irrevocable de que cada ser humano es diferente y por ende hay que tratarlo de manera individualizada, personalizada y con base a su genética. El error: pensar que los tratamientos médicos y nutricios funcionan igual para todos, cuando todos somos diferentes.

El proyecto del genoma humano permitió determinar que entre el ADN de los seres humanos existe solamente un 0.1% de diferencia. Este porcentaje, aunque pueda parecer pequeño, es lo que determina nuestra individualidad. En los últimos años se ha determinado que ésta variación es lo que nos hace que reaccionemos diferente ante nutrientes o medicamentos, que seamos más propensos a una u otra enfermedad, o que seamos genéticamente más susceptibles a la obesidad.

Tener mayor conocimiento sobre la interacción entre genes y ambiente permite generar un esquema de abordaje totalmente personalizado que lleva a la prevención de enfermedades, entre ellas la obesidad. Y no sólo eso, el conjunto de ciencias y el tratamiento de los pacientes de manera interdisciplinaria (o sea, varias especialidades médicas enfocadas todas hacia un paciente) hace que logremos alcanzar las metas de los pacientes de manera certera. Ya no se puede ver a los pacientes sin ver su interior, en pleno siglo XXI contamos con herramientas tan precisas que en conjunto logran resultados inigualables.

Hablando de obesidad
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad es un desequilibrio crónico en donde el consumo de calorías excede el gasto de energía, conllevando a la acumulación de tejido adiposo y aumento de peso al grado que afecte la salud. Si bien, influyen factores ambientales como una mala alimentación, sedentarismo, estabilidad mental, entre otros; la obesidad también tiene peso genético.

Es muy importante resaltar que no sólo es un gen específico que se hereda, ya que es muy común escuchar “tengo el gen de la obesidad”. Esta enfermedad es muy compleja, ya que se considera poligénica, es decir que múltiples variantes genéticas influyen en el metabolismo y comportamiento alimentario; así como multifactorial por los factores ambientales. La sumatoria de todos estos componentes indicará el riesgo potencial a que una persona sea más eficiente para acumular grasa, sufra de exceso de peso o sea más propensa a diabetes.

La Nutrigenética, es la rama que se desprende de la genómica nutricional en donde se estudia el efecto que tienen dosis específicas de nutrientes en el genoma, modulando su expresión con el objetivo de brindar beneficios para la salud. Con la aplicación de la Nutrigenética, se recetan dosis exactas de nutrientes que el cuerpo necesita según la susceptibilidad genética.

Dicho esto, qué mejor para Ana, como para miles de latinoamericanos que padecen problemas de peso, que se levante esa cortina de humo y descubra cómo las variantes genéticas pueden influir en su metabolismo y con ello disminuir el riesgo a obesidad, llegando a un estado de bienestar.

Actualmente existen pruebas en el mercado que ofrecen determinar la carga genética y a través de ello, una terapia médica y nutricional basada en la información de los genes. Esta información debe manejarse con los mejores estándares de calidad y ética para evitar que se den datos erróneos o conceptos de medicina milagrosa.

La tecnología y ciencia, nos permite en Medae Life Science entregarte un estudio detallado de tus genes y estructurar tu dieta, ejercicio, comportamiento alimentario y algo que no se puede olvidar, el cuidado de tu corazón y vasos sanguíneos.