Comenzar de nuevo

| - Victoria147 31 agosto, 2016

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No existe una regla que indique que a los tres fracasos, lograrás el éxito. Es importante saber levantarte, no auto sabotearte y sobre todo aprender de los errores.

Por Laura Urióstegui

“Recuerdo gratamente al director de una empresa donde trabajé que siempre decía ‘es permitido equivocarse, pero no cometer el mismo error’; comentaba Lucía a su amiga Sara quien se encontraba un poco deprimida por haberse percatado demasiado tarde que su empresa no estaba tomando el rumbo que ella había soñado.

Así como Sara y Lucía hemos escuchado muchas veces en las aulas de Academia Victoria147 a algunas mujeres que siendo muy críticas con ellas se reprochan el no haberse dado cuenta de la cantidad de errores que estaban cometiendo en su emprendimiento, por ende no estaban creciendo como debía ser, estaban gastando de más o simplemente tuvieron que declararse en números rojos y están a punto de desistir de su proyecto.

No sabemos por qué el fracasar, equivocarse o “regarla” se ve como algo negativo, como un momento de tu vida que debes de esconder por siempre y olvidarlo en lo más profundo de tus recuerdos. Sin embargo, cometer un error no es algo por lo cual debas sentirte avergonzado o “marcado por la sociedad”, al contrario sácale jugo a la situación y revierte eso negativo en algo positivo para tu crecimiento profesional y personal. Tómalo como un aprendizaje que te servirá en el futuro.

Los grandes emprendedores de la historia no llegaron a donde están a la primera, al contrario, cometieron errores; seguramente pasó por su mente desistir de su proyecto, pero sobre todo, entendieron cómo capitalizar ese momento negativo en ganancias para su negocio. Por ejemplo, Henry Ford, antes de llegar al famoso modelo T, tuvo un sin fin de fracasos automotrices además de que sus clientes consideraban sus autos de poca calidad y muy caros. Él entendió que era importante escuchar lo que ellos decían y además de crear un mejor producto, se dedicó a trabajar en su marca, construirla bajo una buena reputación que aún perdura en nuestros días.

Se dice que emprender es una empresa solitaria, pues eres tú la responsable de sacar adelante tu empresa, entender tu mercado, saber comunicar tu ventaja competitiva y en el inter, tratar de no equivocarte, aprender de errores y obviamente generar utilidades. Muchas veces, esta “soledad” la puedes atenuar si sabes rodearte de la gente adecuada, de crear un equipo acorde a los perfiles de puesto que tu emprendimiento requiere en ese momento para crecer o bien lograr algún objetivo específico. Pero para ello, también es importante que aprendas a delegar. En ocasiones, hay emprendedoras que tienen tanto el recurso monetario como el capital humano correcto, pero viven en un ciclo de errores que desmotivan al equipo, esto sucede porque simplemente no se sabe delegar. No es “sencillo soltar las riendas”, pero sí es posible y sobre todo, necesario hacerlo, siempre bajo tu mirada y una previa inmersión de tu equipo a la filosofía que buscas como empresa

No existe una regla que indique que a los tres fracasos uno logra el éxito o finalmente aprende de su error. Mientras más intentes, más riesgo tienes de equivocarte, pero también más oportunidades de crecer y replantear el rumbo de tu emprendimiento. Lo importante es que no tengas miedo de actuar, de proponer, de fracasar.

Pero ante este riesgo, también es primordial que no pierdas el foco y que sepas decir NO ante un cliente o una situación; pues primero debes de ser honesta contigo, tu equipo, tu cliente y tu negocio. Si sabes que la oportunidad es muy “jugosa” pero no tienes los recursos para poder tomarla, es mejor en esa ocasión decir “no” que aceptar el reto y al final quedar mal con todo mundo y en el peor de los casos tener fuertes pérdidas económicas. En caso que aceptes la oportunidad, sé honesto con tu cliente y equipo explica tu situación y las condiciones; esto se llama ética profesional.

Revierte lo negativo del fracaso en algo positivo, comienza de nuevo si es necesario, pero siempre has un análisis de introspección, que a continuación te proponemos:

1.-Analiza resultados. Evalúa los pasos que realizaste para llegar a esa situación, ve qué faltó, qué dejaste pasar o bien en qué te confiaste de más. No se trata de encontrar culpables , sino de ser sincero y ver los factores posibles que pudieran haber afectado el resultado.

2.-Platica de tu fracaso. Llora, habla pide consejo; mantén tu mente abierta a los comentarios de quienes te están aconsejando. Pero, no vivas en eterna plática, una vez que hayas escuchado, evalúa y actúa para corregir, re direccionar el rumbo y volver a intentar.

3.Conviértete en un fénix, levántate, aprende de tus errores, perfecciona y comienza de nuevo.

4. Sé perseverante ante la frustración y tolerante a la ambigüedad. No te rindas al primer error, sigue intentándolo y mejorando cada vez.

Los errores o dificultades siempre nos aportan información útil que nos ayuda a saber en qué estamos fallando o en qué debemos trabajar más. La manera en la que reaccionamos ante ellos es la que nos hará “hundirnos en el pesar” o bien aprender de ellos para crecer y evolucionar.

Esta nota se publicó originalmente en Ángel Inversionista de Angel Ventures. En Victoria147 queremos ayudarte, escríbenos a contacto@victoria147.org y cuéntanos de ti.