Cómo fijar límites para protegerte emocionalmente

| - Victoria147 7 noviembre, 2017

Recuerda que en la medida que tú estés feliz, el cliente también lo estará, porque llevarán una relación basada en el respeto y la calma.

 

Por Karina Arce

 

Fijar límites en tu negocio es una manera de honrarte a ti misma, tu tiempo y tu valioso trabajo. Es una cuestión de gestionar expectativas, enseñar a los clientes cómo tratarte y tú eres responsable de ello.

Poner límites protege tu energía y evita que te surjan sentimientos de resentimiento y estrés innecesario.

El acceder a pequeñas peticiones que no estaban estipuladas, por temor a perder al cliente, es una especie de traición hacia ti misma que te genera sentimientos negativos, porque en el fondo a pesar de que con gusto sirves a tus clientes, son aspectos que no entraban dentro de lo estipulado y en los que tú tienes que invertir tiempo y recursos que no tenías previstos.

Ten presente que tú eres responsable de tus clientes, sólo hasta el punto de cumplir la promesa de lo que ofreces, ellos son los responsables de obtener sus propios resultados.

Con esto en mente, te comparto 3 estrategias que te ayudarán a fijar límites y protegerte emocionalmente.

1. Educa a tus clientes en cómo es trabajar contigo

Déjales saber cómo trabajas antes de contratarte, debes ser clara en tu comunicación y tus políticas para que no dejes espacio para malentendidos. Hazles llegar un contrato con los términos de la relación de trabajo para que quede por sentado y te den su consentimiento. Así, no se sentirán decepcionados si no contestate su mail de las 11 de la noche en sábado a la velocidad de la luz.

2. Evita tomar el rol de rescatadora

¿Te has sentido alguna vez como superwoman, una especie de salvadora de tu cliente donde te encuentras aceptando peticiones de último minuto y haciendo malabares para cumplir?
Situación que al final te deja cansada, frustrada, enojada, sin horas de sueño, afectando tu vida personal y además influyendo negativamente en la atención que le das a otros clientes que si te valoran.

Si estás o has estado en esa situación tan común, es hora de trabajar la confianza en ti misma, tu seguridad y autoestima, porque son la raíz del problema.

Porque así como debemos aprender a querernos en otros aspectos de la vida, en lo profesional no debe ser la excepción.

3. Pon un alto o despide a tu cliente

Si fijaste expectativas y dejaste claro lo que podían esperar de ti y aún así estás teniendo problemas, a la primera señal o petición pon un alto de una manera amable pero asertiva, refréscale a tu cliente lo acordado y en este caso nunca te disculpes, no hay porque hacerlo. Recuérdale que su petición no está incluida y si no lo acepta y continúa con su comportamiento, estás en tu derecho de decirle adiós porque claramente es alguien que no respeta acuerdos y no te mereces clientes así.

Tómate un momento para considerar cómo va la relación con tus clientes y si estás fijando límites para protegerte: ¿Antes de contratarte das a conocer los términos de la relación? ¿Estás adoptando el papel de rescatadora? ¿Fijaste límites pero no los respetan?

Recuerda que en la medida que tú estés feliz, ellos también lo estarán, porque llevarán una relación desde el respeto y la calma.

Karina es Licenciada en Comunicación con 4 años de experiencia en Marketing. Puedes encontrarla en karinaarce.com donde  ayudar a emprendedores y pequeñas empresas a comunicar su valor para destacar y lograr un negocio rentable y memorable. Facebook: @karinaarcepage  Twitter: @Karina_Arce_