Conoce tus fortalezas y conquista la excelencia

| - Victoria147 25 julio, 2017

Desde la cuna hasta el cubículo, invertimos más tiempo en nuestras áreas de oportunidad que en nuestras fortalezas.

Por Perla Ernest para Womanful 

El título de esta nota quizá te suene un poco cursi y trillado, suena alentador, pero dudoso, y es ahí cuando surge la pregunta ¿por qué hay tanta gente sin rumbo y con dificultad para lograr ciertas cosas?

Peter Drucker en “The Practice of Management” señala qué: “sólo cuando te desenvuelves desde tus fortalezas, puedes alcanzar verdadera excelencia, no puedes alcanzar el desempeño desde tus debilidades…toma más energía llegar de la incompetencia a la mediocridad, que del rendimiento a la excelencia”.

La mayoría crecimos bajo la creencia de esforzarnos en lo que más nos cuesta trabajo lograr. ¿Te acuerdas cómo era tu rendimiento y cómo te sentías emocionalmente en la escuela?

Yo me desgastaba muchísimo y mi rendimiento no era tan alto a corto plazo, me tomaba mucha energía y mi autoestima disminuía, me costaba mucho trabajo, aunque después me decía “la perseverancia en esto te llevará a sentirte mejor”. Claro, quería llenar la expectativa de mis padres y me gustaba competir porque sentía que era útil y valiosa si ganaba.

Hace poco descubrí cómo aplicar mis virtudes e incrementaba mi rendimiento y ¿qué crees? me he sentido con mayor energía, motivación y felicidad y mi rendimiento es mucho más alto que cuando me enfocaba en mis debilidades. Mis niveles de frustración y preocupación han disminuido y mis perspectiva de la vida es muy diferente a como la veía antes.

Hoy valoro el lado positivo de las cosas para sacar un aprendizaje, cuando algo no me sale como quiero, se que hay que cambiar de estrategia y enfocarme en mis fortalezas predominantes para ejecutar la acción necesaria que está en mis manos.

Tomando esta perspectiva, en el área laboral es asombroso visualizar el impacto en rendimiento de las personas que se enfocan en sus debilidades, en lugar de enfocarse en sus fortalezas.

En el 2005, Tom Rath, investigador de Gallup, demostró lo que ocurre cuando los gerentes sólo ven las debilidades de los empleados. Lo que encontraron transformó su perspectiva, es muy fácil disminuir el compromiso y activar la negatividad que fluye en las organizaciones. La epidemia de motivación y compromiso bajo en las áreas laborales podría “curarse” si ayudáramos a la gente a desarrollar sus fortalezas

No descarto la posibilidad de enfocarse en las debilidades para lograr algo. Por ejemplo, cuando yo tartamudeaba fuera de control, era necesario trabajar mi aflicción, sino no podía comunicarme verbalmente, pero me di cuenta que enfocarme en mis virtudes, mientras empujaba mi zona de confort al practicar mi habla asertiva, incrementaba la probabilidad de mantenerla estable, y a largo plazo veía mucho más motivador enfocarme en el exceso de energía para superar la tartamudez.

Aprender de nuestras fortalezas puede ser una experiencia interesante, que ofrece una probabilidad baja de aislamiento. Si quieres impulsar tu vida y la vida de personas que te rodean, deberás de tomar acción.

El camino a la resistencia

El objetivo de cualquier programa de aprendizaje tradicional es convertirnos en quien no somos. Si no tienes un talento natural basado en números, eres obligado a dedicarle tiempo a las matemáticas para obtener un título. Si no eres muy empático, te mandan a un taller para desarrollar empatía. Desde la cuna hasta el cubículo, invertimos más tiempo en nuestras áreas de oportunidad que en nuestras fortalezas.

Esto es bastante evidente en la forma en que creamos “iconos” o modelos a seguir de las personas que luchan por superar la falta de talento natural.

Considera la historia real de Rudy Ruettiger de 23 años, quien era jardinero del estadio de Notre Dame y protagonista de la película Rudy en 1993. Medía 1.68m y pesaba un poco más de 70 kg. Este hombre no poseía la habilidad física para jugar fútbol en la universidad, pero tenía el corazón para hacerlo. Rudy trabajó arduo para ser aceptado en la Universidad de Notre Dame para poder jugar. Después de ser rechazado por tercera vez, la cuarta fue aceptado.

Por dos años, Rudy jugó duro en sus prácticas diarias, pero nunca le permitieron unirse al equipo en los “sidelines”. Después de esforzare muchísimo por dos temporadas, Rudy fue invitado a jugar en el último partido de su último semestre. En los últimos momentos del partido, Notre Dame tenía una victoria segura y los compañeros de Rudy persuadieron al coach de meterlo al juego. En los segundos finales, el coach mandó a Rudy a jugar y le ganó al quaterback al equipo contrario.

Rudy se volvió el héroe del momento. Fans lo aplaudieron y lo elogiaron. Posteriormente, su equipo fue invitado a conocer a Bill Clinton, Colin Powel y al legendario Joe Montana. La perseverancia de Rudy es admirable, al final jugó unos cuantos segundos e hizo una gran anotación después de miles de horas de practica.

La naturaleza de esta historia inspiracional, engloba un problema significante: superar las debilidades es una parte esencial de nuestra cultura. Nuestros libros, películas y folklore están llenos de historias de superación y esto nos lleva a celebrar a los que triunfan a pesar de sus debilidades, en vez de reconocer aquellos que capitalizan sus talentos innatos. Como resultado, millones de personas ven a estos héroes como la espina dorsal del sueño americano y se enfocan en conquistar sus mayores retos. Desafortunadamente, este es el camino de la resistencia, como lo estipula Tom Rath:“Puedes ser lo que quieras ser, si te esfuerzas los suficiente”.

Cómo crees que sería: “¿ser lo que tú quieras ser si aplicas el esfuerzo en uno de tus talentos naturales hasta convertirlo en fortaleza?”

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