Corto circuito

| - Isa 15 enero, 2016

corto circuito int 3

En ocasiones la “guerra de los yo`s”, provoca un corto circuito que no te deja disfrutar el momento.

Por Isa

A finales del año pasado me invitaron por segunda ocasión a impartir clases en una universidad a la cual quiero mucho; la primera vez que me ofrecieron la cátedra, por razones personales no la pude aceptar debido a que había planes de movernos de residencia por el trabajo de mi esposo. Por ello, cuando me hablaron en esta ocasión sin pensar solo dije: SÍ.

Una vez aceptada la propuesta, en mi mente ha existido un vaivén de pensamientos y sentimientos. Del entusiasmo efervescente, hasta el tedio y apatía aún más grande que la de un “puberto deprimido y desorientado” (disculpen ustedes la expresión). Mi cabeza, corazón y cuerpo han estado paradas en un charco de agua con constantes choques de electricidad.

Y reflexionando en esta montaña rusa de sentires y haceres, quién me ha ayudado a reflexionar es mi hija de tan sólo cuatro años. Cuando se enteró que iba a dar clases, comenzó a saltar de alegría, me abrazó y pidió ir a verme enseñar a más niños (yo creo que justo eso pensaba, que daría clases a niños de su edad), y me causó una ternura tan grande que comencé a relajar los sentimientos y a creerme la situación como la primera vez que escuché del otro lado del auricular las palabras “¿te gustaría dar clases?”.

Desde aquel diciembre, psicológicamente me preparé para esto, profesionalmente comencé a analizar los puntos que vería durante el semestre, desarrollé un temario, lo revisé mil veces, pero aún así no me llegaba a sentir completamente segura de lo que estaba haciendo.

Pero heme aquí, después de haber dado la primera sesión (¡de tres horas!) me doy cuenta que nuevamente mi mente jugaba conmigo haciéndome creer que me estaba metiendo a la cueva del monstruo, a sentirme invadida y en ocasiones rebasada por la situación. Pero a la vez, con la fuerza suficiente para recrear mentalmente cómo serían las sesiones e imaginarme las caras de mis alumnos.

Creo que lo que más me abruma, es que siento una enorme responsabilidad y compromiso con ellos. No se trata sólo de pararme frente a un grupo y hablar sin parar; se trata de dejarles algo, que aprendan y, por qué no, que alguno que otro se interese por esa vertiente de la carrera.

¿Qué he obtenido de estas semanas en las que sufrido pequeños cortos circuitos mentales? Digo es el primer día y no crean que así de fácil las sensaciones encontradas desparecerán, pero lo que sí me doy cuenta es:

  • La facilidad con la que saboteamos los proyectos, antes de iniciarlos.
  • El temor que nos da el experimentar algo nuevo.
  • La elevada exigencia que nos imponemos para tratar que todo sea perfecto y que efectivamente lo que estás haciendo signifique positivamente para alguien.
  • La angustia que te provocas al exigirte de más y pensar que quizá no lo podrás lograr.
  • La necesidad de sentirte apoyada.

Mi hija sin duda ha sido quien ha detenido los pensamientos obscuros que me angustian, ella con toda su ingenuidad, sabiduría y orgullo, se pone feliz al saber que soy “la miss”, y eso hace parar mi “carro”, respirar y tomarme esto de la manera más relajada. Porque, la vida es para disfrutarse, ¿cierto?

Sé que el nervio de comenzar algo nuevo no terminará, y alguna vez escuché que cuando uno pierde esa sensación es porque ha muerto; así que como no quiero morir en vida, ni que tampoco ninguna de ustedes lo haga, les dejo algunas recomendaciones que podrían considerar en una situación así:

  1. Antes que nada respira, el oxígeno en el cerebro hace que los pensamientos positivos surjan.
  2. No te enfoques sólo en pensamientos negativos; no te digas “no puedo”, “no quiero” constantemente. Porque al final te la crees.
  3. Analiza cuáles son los beneficios que obtendrás de esta situación. En mi caso, vivir una nueva experiencia, reaprender y, sobre todo, dejar algo positivo en los demás. Creo que el conocimiento debe de compartirse, uno no puede guardarse todo.
  4. Si ya te encuentras en esta situación, lo mejor que puedes hacer es relajarte y disfrutar. No hay nada peor que vivir un martirio y que además escogiste solita.
  5. Prepárate, prepárate y vuelve a prepararte. Creer que todo puede ser espontáneo o ir haciéndose al momento es un gran error que cometemos. Para prevenir situaciones, antes debes de preverlas y para ello debiste haberte preparado.
  6. Estudiar el proyecto que te ofrecen es algo que te añadirá seguridad y evitará malos pensamientos.
  7. Ten confianza en ti misma. Quizá la experiencia sea nueva para ti, pero no por ello serás incapaz de lograrlo con éxito.
  8. Buena actitud ante todo. No puedes iniciar algo pensando negativamente.

Una vez culminada tu participación en el proyecto, evalúa los resultados y antes de volver a decir Sí, medítalo bien. Pero eso sí, date siempre la oportunidad de VIVIR.