Decisiones de vida

| - Regina Moctezuma 16 junio, 2015

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Más que intentar conseguir un equilibrio entre el trabajo y la vida personal, se trata de prepararnos para tomar y arropar nuestras decisiones.

 

En mis tiempos de reportera, cada que entrevistaba a una ejecutiva exitosa, no podía faltar una pregunta en mi libreta: ¿cómo consigues equilibrar tu vida laboral y tu vida personal? El famoso worklife balance.

De tantas veces que había hecho la misma pregunta, ya era capaz de predecir la respuesta. La mayoría de las entrevistadas respondían que claro que era posible lograr un balance y daban diversos ejemplos para intentar demostrar cómo le hacían para dedicarle la misma cantidad de tiempo, energía e importancia al trabajo y a su vida personal. Hasta que llegó una respuesta distinta.

Una alta ejecutiva de la industria bancaria en México me dijo que conseguir un work-life balance era imposible, que más bien se trataba de work-life choices. Desde su perspectiva, las mujeres que buscan crecer, destacar y ser competitivas en la empresa e industria en la que trabajan, deben estar preparadas para tomar elecciones de vida, con sus consecuencias y sus beneficios.

Los corporativos tienen su propio ritmo y, aunque algunas empresas son cada vez más flexibles, una gran mayoría sigue requiriendo a sus colaboradores cumplir con cierto horario y estar disponibles 24/7.

Así pues, en la vida de gran parte de las mujeres ejecutivas llegan momentos en el que deben tomar decisiones que no son sencillas. El que mejor ilustra ese escenario es aquel en el que una mujer debe elegir entre regresar al trabajo de tiempo completo apenas termine su incapacidad por maternidad y llevar al bebé a una guardería o encargarlo con algún familiar, o bien, dedicarse a su bebé, sobre todo cuando no tiene que mantener su empleo por necesidad económica.

Cualquiera de las dos decisiones es muy válida, ambas con sus pros y sus contras. El camino que se elija, siempre será el correcto. Lo importante es que cada una esté satisfecha y contenta con la elección tomada.

Lo cierto es que esos momentos en los que hay que tomar decisiones complicadas, suelen abrir puertas que antes no habíamos visto. Quien decida quedarse en casa, tal vez pueda ofrecer sus servicios profesionales como freelance, invertir en algún negocio o emprender el propio. Quien decida volver al mundo corporativo, quizá pueda negociar mayor flexibilidad y un modelo de trabajo que le permita continuar con su desempeño profesional sin necesariamente pasar todo el día en la oficina.

La realidad es que el famoso equilibrio entre el trabajo y la vida es un concepto más utópico que real. Es muy importante tener esto claro. Sobre todo porque, según un reciente estudio de Harvard Business School, a las mujeres nos causa mucho estrés intentar conseguirlo.