Just do it

| - Sofia Villa Boy 17 julio, 2015

just do it INT

Es probablemente uno de los slogans más conocidos por la humanidad. Todos sabemos a qué marca pertenece y qué promueve.

En mi caso, Just Do It implica mucho más que productitos monos de muchos colores y que sirven para que te veas bonita mientras sudas como loca. Aunque creo que nunca he comprado artículo alguno de esta empresa, me identifico mucho con la frase.

Algunas personas, entre ellas yo, decidimos algo y lo volvemos a pensar y volvemos a decidir y lo tenemos clarísimo, pero lo analizamos una última vez para saber que al final es la mejor decisión que podíamos tomar. Y en este ir y venir agotador para el hámster atlético que tenemos girando a toda velocidad en la cabeza, la oportunidad se fue.

A veces pasa, es normal. Queremos tomar la mejor decisión y se nos olvida que algunas (repito: ALGUNAS) malas decisiones son mejores lecciones y mucho mejores anécdotas.

Más allá del YOLO que se usa como pretexto para hacer tonterías, Just Do It te mueve a dejar de pensarlo tanto, pararte y hacer las cosas. Es un gran call to action, no importa si la estás regando durísimo, si al final tu decisión no era la mejor, si lo que quieres cuesta trabajo o duele. Ya lo decidiste. Punto. Ahora, hazlo.

Aplica para todo: pararte a correr a las cinco de la mañana, decirle que sí al fulanito insistente que está atrás de ti (o decirle que no, aunque te dejen de llevar a cenar y se te acaben las flores), aplicarte con la dieta, mandar a volar a ese ser humano que no está pero tampoco se va y no te deja estar; irte al viaje al que le traías ganas, hacer el cambio de trabajo que buscabas, tomar la clase que querías, empezar el proyecto que tenías en la cabeza, apostarle a un sueño, etc. Aplica para todo, hasta para pintarte el pelo.

No se trata de pensar sino de hacer. Puede ser que te equivoques y que te arrepientas, es normal. Arrepentirse de algunas malas decisiones significa que estás pensando pero que también estás haciendo. Y eso es mucho mejor que sólo pensar en lo que sería mejor.

Una vez que te avientas y haces eso que ya pensaste, analizaste y decidiste hacer, te sientes un poco como el segundo antes de caer al agua: ya te aventaste y no te puedes regresar, tienes un vacío en la panza, te falta piso en los pies y no tienes idea de cómo va a estar el chapuzón. Eso pasa en casi todos los casos, excepto con la dieta y el gimnasio: ahí vas a sentir hambre y sueño, eso seguro, pero al final y sin excepción, el pensar “¡Ajá! Lo hice, me valió y me salió”, no tiene precio. Es la mejor recompensa.

Por eso, si hoy tienes un plan/sueño/proyecto, piénsalo un poco pero luego sólo haz las cosas y dale un break a tu hámster, que seguro necesita una pausa. Gánate las lecciones, las aventuras y las anécdotas. Regálate ese sentimiento de I just did it.