El arte de hacer fila

| - Isa 21 agosto, 2015

hacer cola INT

Niños llorando, caras molestas, pies doloridos y horas y horas detrás de un desconocido requieren, no sólo de paciencia, sino de dominar todo un arte para llegar a la meta y no morir en el intento.

Pareciera que para todo hay que estar formado en una fila, como si fuera el mejor momento de la vida de alguien, ¡vamos, a nadie le gusta hacer fila! y menos cuando tu espacio vital se ve afectado al tener a tanta gente a tu alrededor.

Cuando estás en una fila te enteras de la vida de todo mundo; que si la dieta va funcionando, que si su cita fue la mejor del mundo, que si se van de vacaciones, que el love de la noche va bien, entre muchas, muchas otras historias urbanas.

Si ya no te queda de otra y la cola es inevitable, en lugar de enojarte, mejor aprovecha el tiempo. Por ejemplo yo, además de entretenerme escuchando a los demás, me he dado cuenta que siempre existen ciertos personajes que le dan “un toque” a los minutos de espera:

El hombre vaca: es el típico señor(a) que decidió pararse a la mitad del camino a ver su teléfono o echar “el chal” en lo que avanza la fila y no se da cuenta que: 1) ni siquiera está formado en la fila o 2) que la fila avanzó y éste por estar en la “lela”, no avanzó. Lo único que provoca es que la gente se acumule y crear cuellos de botella.

La espérame tantito: la típica que te pide que le apartes su lugar en lo que va a ver si logra meterse con “sus influencias”.

El/la gandallita: esa persona que, con tal de no hacer la cola, se mete “sin querer” o bien le pide al de atrás que le aparte su lugar para ver si puede meterse con algún conocido más adelante o bien, hacer otras cosas y ya que la fila está reducida llegar “fresco” a tomar el lugar que “dejó cuidando”.

El/la quejas: son esas personas que simplemente no pueden abrir la boca si no es para decir algo negativo. Ya sea del clima o del servicio, todo (repito, todo) siempre está mal. Y la verdad este tipo de gente ¡cómo logra amargar aún más la espera!

El caballito del hipódromo: son esos que se creen que están en una carrera. Apenas comienza a avanzar la fila y ve un espacio más amplio, comienza a correr para “apañar” mejor lugar. (Por suerte los cines ya están numerados, pero eso era algo típico que se vivía cuando ibas al cine).

El invasor: no hay nada peor que sentir el resoplido ajeno, el masticar papas en el oído o los tronidos de bomba de chicle. Estas acciones son típicas del invasor, ese que también podría llamarse “el roba espacios”, ya que está tan cerca que hasta te hace sentir incómodo. Lo peor es cuando estornuda cerca de tu oreja y sólo te imaginas una lluvia de mocos caer en tu cabello.

La manita: no importa el sexo, simplemente esta persona cree que con todo mundo puede platicar y así nomás apenas llegas comienza a hacerte plática y quiere que tú le sigas la corriente y le cuentes cuanto chisme tengas encima.

La muégano: esta es típica de los baños. No entiendo el por qué pero siempre que vas a un baño de mujeres la cola en enorme, en verdad hasta las ganas se te quitan en ocasiones. Pero en fin, siempre corres el riesgo de encontrarte con esta señora que sin importarle que todas estamos haciendo cola, cuando es su turno, le dice a “la Lety” que corra por la abuela porque ya le tocó su turno. Lo peor no es eso, sino que una vez dentro, la muégano, mete a la sobrina, la hija y la mamá. Y cuidado si alguien de la fila se digna a decirle algo, porque no una sino todas se te “van a los trancazos”.

El Romero y Julieta: no me asusta ver a dos enamorados besándose en la calle. Pero que incómodo es tener frente de ti o detrás tuyo a una pareja de novios que están a dos minutos de una escena XXX, en serio, entiendo a la hormona pero es nefasto ver (y escuchar) como se succionan uno a otro, se sabrosean y bueno, mejor no digo más…

El catedrático: es el típico que mientras está haciendo fila, saca el profesor que lleva dentro y comienza a dar cátedra a quien se deje. Ya sea su acompañante, al que tiene junto o alguien por teléfono. Su afán es darse a notar por su “amplia experiencia” que no necesariamente es acertada y en ocasiones puedes escuchar semejantes barbaridades como las que dicen las Misses en los concursos de belleza.

Y así podría darles más personajes típicos de las filas, esos seres que aunque uno no lo quiera, invariablemente conoces mientras haces alguna fila. Cuéntame si te has topado con alguno de estos o conoces algún tipo más.