Café entre amigas: el compromiso

| - Café entre amigas 29 julio, 2016

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Cuando realmente nos comprometemos las cosas fluyen, nos sentimos bien, se vuelve algo de todos los días, y al ver los resultados sucede magia.

Por Giss Rovira 

Siempre que me reúno con mis amigas disfrutamos el momento, y esta ocasión no fue la excepción. Como cada semana cambiamos el lugar para que el ambiente fuera distinto, la única constante es la taza de café y el sinfín de temas para compartir. Una de ellas contó que su jefe había llegado tarde a una reunión de trabajo, y las personas que se encontraban ahí decidieron terminar la junta argumentando que no tenía respeto, ni compromiso hacia los demás, cosa que es cierto.

Esta anécdota nos hizo pensar en la forma que percibimos “el compromiso”, a veces de una manera tan ligera que llega a sentirse como algo simple y vacío, cuando realmente es muy valioso y significativo. Aunque todos somos conscientes de su importancia, el verdadero compromiso es difícil de encontrar.  El compromiso inicia primero hacia nosotros mismos, si no lo tenemos a nivel individual, es complicado lograr resultados grandes.

El hecho de comprometernos todos los días a levantarnos temprano, llegar a una cita, hacer ejercicio, llamar a la persona que acordamos, estar con la pareja que vivímos… Se dice fácil, pero un compromiso es una responsabilidad que se tiene que tomar en serio. El compromiso es apasionarse a algo y hacerlo tuyo de tal manera que imprimas tu sello y evolucione en algo distinto a lo que pudo haber sido. Lo damos por hecho y no es así.

Esto nos ayuda a entender porqué en ocasiones cuesta tanto trabajo que nosotros mismos o alguien más haga un compromiso. Una de mis amigas lo define con mucho pesar: es una “obligación” o un “acuerdo”, una especie de mandato. Tener esta concepción hace que un compromiso sea muy complicado de realizar, pues se siente mucho peso detrás y en caso de no cumplirlo, encontraríamos represalias.

Deberíamos hacer las cosas por gusto, dejar de sentirlas como un lastre y más como algo que nos llena de experiencia y nos hacen sentir bien cuando por fin las realizamos. Por algo nos estamos comprometiendo. Sin duda, el compromiso pone en juego nuestra capacidad para sacar avante los retos, es ahí donde encontramos nuevas sendas y nuestra conciencia puede ser aprovechada. Los compromisos son también una oportunidad.

Cuando realmente nos comprometemos las cosas fluyen, nos sentimos bien, se vuelve algo de todos los días, y al ver los resultados sucede magia.

Parece algo cotidiano y lo es, quizá no lo notes, pero a diario nos comprometemos, desde que nos levantamos, hasta que nos acostamos. Y al final del día, al recapitular todo lo que hicimos, podríamos hacer un recuento de la gran cantidad de situaciones en las que estuvimos y que gracias a nuestro compromiso completamos satisfactoriamente. Sin compromiso es seguro que el resultado hubiera sido otro.