El software se está comiendo al mercado mexicano. El caso de Conekta.

| - Victoria147 4 noviembre, 2016

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Conekta founders Leo Fischer, CTO, Hector Cárdenas, CEO, Cristina Randall, COO

México está en medio de una revolución digital y la tendencia de “software comiéndose al mundo” seguirá, sin importar si quieres o no participar de la oportunidad.

Redacción Cristina Randall, Co-fundadora de Conekta 

“El software se está comiendo al mundo”, dice Marc Andreessen, socio de Andreessen-Horowitz,  fondo de Venture Capital que que ha impulsado a gigantes como Facebook, Groupon, Skype o Twitter, empresas que hoy representan miles de millones de dólares en valor de mercado.

¿Qué significa la frase? Para mí es claro: la tecnología está transformando los modelos de negocio tradicionales en cualquier vertical. En una década, esperamos que 5 mil millones de personas tengan un teléfono inteligente con acceso al Internet en todo momento. Esto nos permitirá crear nuevos negocios que antes no eran siqueira posibles.

Quiero compartirles cómo he vivido esta tendencia como co-fundadora de Conekta, la plataforma para procesar pagos en línea, que busca ser punta de lanza en esta transformación tecnológica para la economía de México

Hace seis años, con escasos ahorros en mi cuenta bancaria y sin hablar español, escribí las primeras líneas de código de Conekta. Entonces no tenía la menor idea de lo que era el Fintech, la palabra de moda para definir la transformación digital en la industria financiera.

Hoy me doy cuenta que no estaba preparada para lo difícil que sería crear un startup de tecnología en México.

Desde entonces, junto con mis cofundadores, hemos recorrido un largo camino, con los altibajos de una montaña rusa, que nos ha dado muchos aprendizajes. Muy pronto nos dimos cuenta que teníamos que ajustar el modelo de negocio original. Y lo hicimos en tres ocasiones, antes de dar con una fórmula que generara verdadera tracción.

Antes de llegar a lo que se conoce como producto viable mínimo, es decir, un producto que funcione para el usuario, Conekta era la complicidad de tres ingenieros que nos conocimos en la universidad de Waterloo, en Canadá, y que pasamos largas horas programando en un Starbucks y haciendo todo lo posible para que el negocio despegara.

Antes de invertir mucho tiempo, salimos en las calles a vender nuestra idea. Tocamos muchas puertas y recibimos muchos “por ahora, no”. Era como salir a un campo de batalla todos los días. Con el tiempo, fuimos ajustando el modelo y mejorando el producto, escuchando con atención las necesidades del mercado. Me clavé tanto en el negocio, y dejé a un lado otras prioridades, de que mis compañeros cariñosamente me apodaron “Robotina”.

Cinco años después, el esfuerzo rindió frutos. Hoy Conekta ayuda a miles de empresas a procesar transacciones y manejamos a varias de las cuentas más importantes del comercio electrónico en México. Me emociona anunciar que este mes, Conekta cerró una ronda de serie A por $6.6 millones de dólares, lo que nos da impulso necesario para seguir innovando y consolidando nuestra presencia en el mercado.

Hablando desde una perspectiva muy personal, les confieso que el momento de mayor satisfacción en mi vida hasta la fecha ha sido caminar por la calle Masaryk en Polanco, observando la publicidad de varios de nuestros clientes. Como emprendedora, es un sentimiento increíble.

Esto me lleva de nuevo a la frase de Marc. Arrancamos un negocio con nada más que una idea y muchas ganas de hacerla realidad. Mantuvimos las expectativas altas, pero nuestros costos siempre fueron bajos, lo que nos dio la capacidad  de ajustar nuestro modelo de negocio para  adaptarnos al mercado.

En realidad veo esta tendencia todos los días. En Conekta constantemente hablamos con nuevas startups de tecnología que empezaron con pocos recursos y hoy son muy exitosas.

Me enorgullece contar a varias de ellas entre nuestros clientes: Aliada, una plataforma para servicios de limpieza a domicilio; Yaxi, plataforma de transporte bajo demanda; Fondeadora un mercado para crowdfunding de todo tipo de proyectos; y Boletia que está rediseñando la experiencia de comprar boletos para eventos. Todos ellos están teniendo un impacto importante en la economía digital.

Lejos de ser un caso especial, la historia de Conekta debe servir como ejemplo para inversionistas que buscan invertir en más startups mexicanas que están desarrollando tecnología para resolver problemas locales. Así como lo estamos haciendo en fintech, se pueden crear historias similares en muchas otras verticales.

Para cerrar, quisiera compartirles algunas reflexiones que compartiría con diferentes jugadores del ecosistema emprendedor.

Al inversionista en Silicon Valley: México está en medio de una revolución digital y la tendencia de “software comiéndose al mundo” seguirá, sin importar que quieras participar en la oportunidad o no.

Al emprendedor local obsesionado con Silicon Valley: acércate con tus clientes, enfócate en monetizar y no olvides siempre escuchar al mercado. México es uno de los mejores lugares en el mundo para emprender en tecnología.

A la emprendedora local: date la libertad de ser ambiciòsa y pensar en grande, sin perder tu balance. Como dice Justin Trudeau, primer ministro canadiense, – y  antes mi maestro de secundaria-: “Estamos en 2016”. Por cada reto que enfrentes como mujer en la industria de tecnología, tendrás dos oportunidades.

A nadie le importa dónde vienes ni quién eres, si aportas algo a la mesa y  tienes un excelente desempeño. Al final del día, el mercado no discrimina, sino que optimiza con base en tus resultados.

Cristina Randall también forma parte de la aceleradora Victoria147.