Elimina estas dos palabras de tu vida para ser más exitoso

| - Victoria147 15 noviembre, 2017

Si seguimos estas dos reglas estarás desafiando a tu forma automática de pensar y podrás percibir las cosas como realmente son.

Por Mercedes Abascal para Somos Gama

 

Según Bernard Roth, profesor de la Universidad de Stanford, si sustituimos algunas palabras de nuestra vida diaria por otras, nos va a ser más fácil lograr nuestros objetivos y alcanzar el éxito.

Pero primero, ¿quién es él? Roth fue uno de los fundadores de la escuela de diseño en la Universidad de Stanford (Hasso Plattner Institute of Design) y actualmente es el Director Académico de la misma. Sus intereses se centran en organizar y presentar talleres sobre creatividad, interacciones grupales y el proceso de resolución de problemas.

Según este profesor la manera en a la que hablamos puede moldear nuestro comportamiento, y cambiar una palabra por otra podría influir significativamente en cómo logramos lo que nos proponemos.

En su libro The Achievement Habit: Stop Wishing, Start Doing, and Take Command of your life, Bernard dice que el éxito es algo que se puede aprender; es un músculo y una vez que sepamos como manejarlo, podremos enfrentar los desafíos de la vida y lograr nuestros objetivos. A continuación te decimos dos de los cambios lingüísticos que recomienda este profesor en su libro:

Cambia el pero por el y

Las personas decimos que queremos hacer/tener algo y por lo general tendemos a justificarnos. Por ejemplo: “quiero ir al cine, pero tengo que trabajar”.

¿Por qué? Roth dice que cuando utilizas “pero” creas un conflicto o una razón que en realidad no existe. Si sustituimos esa palabra por “y” , obligas a tu cerebro a procesar ambas partes de la frase. De esta manera es más probable que realices las dos cosas.

Sustituye tengo que hacer por quiero hacer

Bernard Roth dice que este ejercicio es efectivo para que las personas tomen conciencia de que lo que hacen en su vida, incluyendo las cosas que encuentran aburridas o poco agradables, es porque así decidieron hacerlo.

Por ejemplo, si dices “quiero ir al gimnasio” en vez de decir “tengo que ir al gimnasio”, probablemente cuando termines de realizar la tarea te darás cuenta de que en verdad querías hacerlo ya que el beneficio del ejercicio en ti es mayor que la incomodidad que pensabas que te daba ir.

Si seguimos estas dos reglas estarás desafiando a tu forma automática de pensar y podrás percibir las cosas como realmente son.

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