Emociones infantiles

| - Carmen Ortega 7 julio, 2015

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Los bebés desarrollan emociones desde su concepción, fomentar un ambiente agradable para ellos es responsabilidad de los padres.

 

En los últimos años los estudios sobre el cerebro de los bebés que no han nacido ha revolucionado el conocimiento sobre las habilidades que tienen los bebés desde el embarazo y las recomendaciones de lo que los padres, sobre todo la madre, pueden hacer para favorecer el desarrollo de su hijo.

Desde antes de nacer y durante los primeros años de vida, el bebé depende emocionalmente de los sentimientos de su madre, siente, puede recordar y tiene consciencia y lo que experimenta durante los nueve meses del embarazo conforma su personalidad, los impulsos y las ambiciones de manera muy importante.

Ahora más que nunca, los padres tenemos la responsabilidad de tomar consciencia de lo que podemos influir en nuestro hijo. La madre, con sus pensamientos y sentimientos, puede ayudar a que su hijo sea favorecido cultivando en él la semilla de la felicidad, el amor y la bondad, el padre puede coadyuvar manteniendo una actitud de apoyo y comprensión, proporcionando a la mujer un sistema de apoyo y dándoles la seguridad y la nutrición emocional que tanto la madre como el bebé por nacer necesitan.

Los investigadores afirman que la formación de la personalidad inicia en el útero y que la comunicación de los padres con su bebé, sobre todo de la madre, es decisiva. La comunicación con el bebé se da en dos niveles: la comunicación que se da por medio de las actividades de la madre, cuando se toca el vientre, le habla, canta o baila, el bebé sabe que su madre está activamente con él, este nivel de comunicación puede incluir también al padre y a otros miembros de la familia.

La comunicación con el bebé también se establece a nivel psicológico, esto se refiere a la capacidad del niño para responder a los sentimientos y pensamientos mas profundos de su madre. Los estudios indican que los pensamientos que durante su gestación le infunden un sentimiento de felicidad o de calma, pueden estar desarrollando en él, para toda la vida, una disposición emocional equilibrada feliz y serena. Esto no quiere decir que si la madre se preocupa, enoja o estresa, eventualmente dañará a su hijo, sólo un estado de estrés constante puede afectarlo.

¿Que recomiendan los expertos? Que los padres, sobre todo la madre, dedique un rato todos los días a relajarse y a comunicarse con su bebé, que realice actividades que disfrute siempre que pueda y que sea consciente de las situaciones que le generen estrés para poder recuperar la tranquilidad y la armonía en cuanto sea posible. Si trabajas y tienes tu propia empresa, seguramente esta información te ayudará a establecer prioridades, seguir estas recomendaciones y sentirte tranquila de que estás haciendo lo mejor para tu bebé.