Encuentra tu espacio y tiempo

| - Silvana Becerra 3 agosto, 2015

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¿Cuántas veces has dejado de hacer cosas que te encantan porque estás demasiado ocupada?

Vivimos en un mundo súper agitado, la escuela, el trabajo, los traslados, los hijos, la pareja, la casa… la lista sigue hasta donde tu quieras, sin embargo sólo tenemos 24 horas al día para hacer todo esto.

Si te identificas con esto, es momento de voltear a ver tu agenda. Tenemos la erronea creencia de que mientras más ocupada estés, más cosas estás logrando. Sin embargo, te puedo apostar que has dejado un millón de cosas hechas a la mitad o que has dicho cientos de veces que si hubieras tenido más tiempo, lo hubieras hecho mejor.

Estamos tan preocupados de llenar espacios en blanco que no nos damos cuenta y queremos apretar todo en el mismo lugar, sin pensar en darte un tiempo para cuidar de ti.

Piensa hace cuánto no vas a un lugar que te gusta y realmente observas a tu alrededor, sin pensar en las citas que tienes que hacer, los contratos que hay que cerrar y en la clase de futbol de tus hijos. Te tenemos una mala noticia, el tiempo no se detiene, y si sigues corriendo, va a llegar un momento en el que va a ser muy tarde parar.

La vida está pasando a mil por hora y pareciera que vamos en esta carrera infinita en la que ya no tenemos ni un solo segundo para pararnos y respirar. Dicen que los mejores artistas, de vez en cuando paraban un momento para admirar su obra de arte mucho antes de que estuviera acabada. Tenemos que observar lo que vamos construyendo en el camino.

Lo más increíble de alcanzar una meta es todo el proceso por el que tuviste que pasar, tomarte tiempo para admirar lo que estás haciendo y por dónde estás pasando es lo que te enriquece como persona. Un día te vas a despertar pensando en que “¡hubiera sido increíble hacer esto!”, “¡me hubiera encantado aprender esto!”, “¡estaba tan enfocada en la meta final que nunca me fijé en todo lo que hubiera podido hacer en el camino!”… Y, ¿qué crees? El hubiera no existe, las cosas se hacen hoy.

Tener una agenda demasiado ocupada termina agregando mucho estrés a tu vida. No tienes tiempo de disfrutar ni un segundo lo que está pasando hoy porque tu mente ya está demasiado concentrada en pensar qué va a hacer mañana y eso al final es muy desgastante.

Sin tiempo para relajarte, tu mente pasa de una tarea a otra y dejas de VIVIR la vida para TRABAJARLA. Lo malo es que como ser humano, en nuestra naturaleza está querer disfrutar de las cosas y probablemente cuando a ti te lleguen las ganas de disfrutar, ya estarás demasiado vieja o demasiado cansada.

Así que toma un minuto y revisa tu agenda, piensa ¿para qué te sirve esta tarea? ¿qué tan feliz te hace esta tarea? ¿esta tarea merece tu tiempo o vale la pena?

Haz una lista de todo lo que haces en una semana, desglósala a lo más mínimo y agrúpalo en categorías (trabajo, estudios, socializar, tiempo para ti). Subraya las cosas que realmente disfrutas hacer. Cuando te das cuenta en qué estás usando tu tiempo, tienes la opción de reacomodar las cosas que tienen más significado para ti.