Entre pañales y negocios

| - Victoria147 30 diciembre, 2014

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Por un lado se ha escuchado que emprender es un proyecto que ocupa el 100 por ciento de tu tiempo y por otro que ser mamá es una de “las profesiones más demandantes”; pero ¿qué pasa cuando ambas se unen?

Margarita es una mamá primeriza, su hijo tiene apenas días de haber nacido, ella es dueña de una comercializadora de productos textiles. Susana es mamá de dos, tienen 9 y 14 años, ambos con gustos muy diversos y con una agenda igual de saturada que su mamá. Ella tiene un despacho de arquitectura y urbanización. Finalmente, está Lucía madre de una niña de 2 años y con proyecto de tener este año un hijo más. Ella trabaja para una organización.

Estas tres mujeres diariamente tienen que planear su día de tal forma que puedan cumplir con la parte profesional pero sin descuidar la parte familiar y sobre todo su parte personal. Al final del día, por más que tratan de planear sus agendas y cumplir con todo se sienten exhaustas física y mentalmente. ¿Cuál es la razón?

Las mujeres tienen un liderazgo de tipo participativo/democrático, es decir tratan de ver por el bienestar de todos los de su equipo, eso incluye la familia (y hasta los amigos), se fijan mucho en los detalles y por ende necesitan más información para la toma de decisiones, lo cual le puede ejercer cierta presión. Además claro, hay que aunar que aún está arraigado el estereotipo del rol de la mujer en casa, lo que significa que además de un trabajo de oficina, por así decirlo, deben cumplir con ciertas tareas de hogar y el cuidado de los niños. Por suerte, los hombres cada vez se involucran más en el tema hogar; “han descubierto que cambiar un pañal, jugar a las princesas o lavar un plato no les quita parte de masculinidad”.

Ser madre que trabaja no debe de significar un problema, ni llevarte al punto de estrés y el famoso burnout. Para que no sientas que te ahogas y que quisieras más horas en el reloj, te recomendamos lo siguiente:

Tolerancia

Ser mamá no es fácil y no hay instrucciones que acompañen a los hijos. Sin embargo no es una tarea tan titánica como algunos lo pintan, siempre y cuando tengas tolerancia y paciencia ante esta nueva etapa de tu vida. Ten en cuenta que los niños necesitan atención y que los acompañes en su aprendizaje y crecimiento, ellos van a su propio ritmo y no puedes exigirles de más, a menos que quieras que pertenezcan al creciente porcentaje de niños menores de seis años que ya muestran síntomas de estrés.

Organización

Esta es una palabra calve para hacer rendir tu tiempo; sea poco o mucho éste debe ser efectivo y de calidad, por ello es importante que entiendas que todo en la vida tiene un orden, pero ojo, no pierdan la espontaneidad. Ser organizado te servirá para saber qué tienes que hacer y qué queda pendiente; cuánto tiempo puedes demorar en una actividad y cómo lograr llegar puntualmente a tus reuniones (de trabajo o personales), pues eso es algo que siempre critican de las mamás que trabajan.

Prioriza actividades

Siempre tratamos de ser las mamás perfectas, las empleadas del mes, la esposa y amiga del año; pero ten en cuenta que no es posible estar al cien en todo, por ello evalúa de todas las actividades, escolares o no, que puedes realizar con tus hijos, cuáles son aquellas que no puedes dejar de hacer. Una vez establecidas éstas, no te juzgarás si alguna otra no logras cumplirla. Por ejemplo, si tu prioridad es no perderte los festivales de tus hijos, entonces te organizarás de tal modo que puedas cumplirlo, y cuando no puedas ir a la fiesta del amiguito, no te llenará el sentimiento de culpa.

Involucra a tus hijos en tu trabajo; invítalos a que vayan a la oficina, pídeles opinión, platícales para que de esta manera ellos entiendan qué es lo que estás haciendo cuando no estás con ellos y no sientan que los “abandonas”. Además, te convertirás en un gran ejemplo para ellos.

Fuera culpas. Dejar a tu hijo en la guardería o no poder estar en todos los eventos no debe de hacerte sentir culpable. Eres buena madre deja a un lado los estereotipos y comienza a disfrutar a tus hijos. Créanme el que no seas el pino tres de la pastorela por una ocasión no significa que tus hijos serán bandoleros.

S.O.S. no está mal alzar la mano y pedir ayuda. Recurre a guarderías, a los abuelos, a tu pareja y hermanos e incluso amigos para cuidar a tus hijos cuando tengas algún imprevisto o pendiente por sacar. Inclusive cuando quieras tomarte un tiempo para ti.

Piensa en tu equipo. Si eres dueña de una empresa o estás al frente de un equipo piensa en las madres que trabajan y procura hacer políticas flexibles para ellas: trabajo en casa, medio tiempo llevar al niño a la oficina, si haces eventos contrata niñeras o guarderías. Piensa en cómo podrías apoyarlas.

Delega. No seas el centro de tu negocio, deja que tu equipo también participe activamente. Asegúrate que la gente que esté contigo sea la indicada, entienda los objetivos a los que quieres llegar y confía.

Los papás también cuentan. Involucra a tu pareja en el cuidado de los hijos. Fomenta a que pase tiempo con ellos y convivan. Ambos son parte de su formación y son responsables de ellos.

Detén el reloj. Date tiempo para ti y tiempo para tu pareja. No todo es trabajo y niños también debes de ver por ti, consiéntete. Busca tiempo para convivir con tu pareja pues así es como fortalecen sus lazos y al final del día esto beneficiará a crear un ambiente positivo para tus hijos.

Llevando a la práctica estos consejos, no resultaría difícil pensar que Margarita pudiera darse dos meses para estar con su bebe en casa (aprendió a delegar) y después dos o tres meses de lactancia en la oficina en lo que encuentra una guardería acorde a sus necesidades. Que tanto Lucía como Susana  puedan asistir a los eventos escolares de sus hijos debido a que supieron cómo organizar su tiempo y priorizar actividades que no estaban dispuestas a negociar. Además por ejemplo, Susana involucra más a su esposo y mamá para que le ayuden en llevar a sus hijos a las actividades extraacadémicas, de esta manera ella puede darse un respiro. Por otro lado, Lucía pudo llegar a un acuerdo con su jefe en el cual podía trabajar medio tiempo y en caso necesario su hijo podría asistir a la oficina.

Recuerden ustedes como emprendedoras son el núcleo principal para que funcione su empresa y si ustedes no están bien su empresa tampoco lo estará.

Date un respiro, analiza la situación en la que te encuentras y disfruta tu vida plenamente; porque sí, eres una mamá emprendedora.