Emprendedora de la Semana: Hannah Rivera

| - Victoria147 1 mayo, 2017

Quiero contarles la historia de Hannah Rivera, una niña de 11 años que me enseñó que, para cumplir deseos, no hay límites. 

Por Ana Victoria García 

 

Sin duda las mujeres que inspiran no se hicieron de la noche a la mañana.

¿Recuerdas cuando tenías 11 años?, ¿qué querías ser de grande?, ¿quién era tu héroe? o ¿qué te inspiraba?

Este día del niño quiero festejar contándoles la historia de una niña con una magia enorme. Quiero presentarles a Hannah, la primer niña emprendedora de quien hablamos en Victoria147 y quien ocupa el reconocimiento de la Emprendedora de la Semana en nuestra organización.

De niños todos tenemos sueños, pero solo los valientes se atreven a hacerlos realidad. Así es Hannah, inquieta, persistente, ¡imparable! Ha pasado de querer ser geóloga a bióloga marina, con muchas iniciativas en el medio, pero sobre todo con un corazón altruista y totalmente empático.

Conocí a Hannah gracias a una lindísima colaboración que está haciendo con la organización“Make a Wish”. Hannah decidió hacer realidad el sueño de Tábata, una niña de 9 años que está en proceso de curarse de leucemia y deseaba tener un día de compras, consentirse y pasar un rato increíble entre chicas.

Después de leer su historia sentí la necesidad de conocerla; sin pensarlo dos veces contacté a Zarina Rivera, mamá de Hannah y de inmediato cuadramos agendas y fijamos una cita en el mismísimo cuarto de paredes rosas que Hannah usó como su set de grabación para filmar un video que circuló en redes sociales donde ella pedía apoyo a la comunidad para reunir más dinero y hacer ese sueño realidad.

Hannah tiene una agenda muy ocupada, muy parecida a la de cualquier emprendedora. Su rutina comienza a las 5:30 a.m; después de la escuela se reparte la semana entre clases de ballet, bat mitzvah, hebreo y Kumon, y además de hacer su tarea tiene tiempo de jugar y de leer, que es una de sus actividades favoritas.

¿Cuál es tu libro favorito?

-¡La colección de Harry Potter!, me respondió Hannah sin titubear, aunque también se sabía de memoria un libro de Ciencia que me enseñó. “Mi capítulo favorito es el primero que habla sobre la materia, ese es el que más me gusta”… ¡Una niña científica!, festejé con alegría, y ahí me mostró con gran emoción su juego de química que me hizo recordar mis días de laboratorio de mi escuela, me di cuenta de inmediato que su juego era más profesional que el que yo usaba en las clases de química.

 

¿Qué quieres ser de grande? le pregunté
-Primero quería ser geóloga, pero ahora quiero ser ingeniera, química, científica, inventora o bióloga marina.

Apasionada por sus intereses, tenía una colección de piedras que le encanta observar en su microscopio y de repente inventa experimentos o creaciones cosméticas como “bombas de baño” y unos exfoliantes que huelen delicioso, todos hechos por ella. Salí ganona y me regaló una de sus creaciones 😉

-Hannah, ¿si pudieras cambiar algo en este mundo, qué sería?
-Cambiaría toda la basura que hay, que no hubiera tanta contaminación y que dejáramos de destruir a la naturaleza.

Tenía que recordarme que estaba con una niña de 11 años. Sus respuestas tan genuinas, maduras y conscientes me encantaban. Sin duda, una niña con un potencial imparable. Creativa, inteligente, soñadora, tierna y sensible.

Sentadas en el borde de la cama de su cuarto y con sus dos gatitos haciéndonos compañía le pregunté sobre su proyecto con Make a Wish:

 AV: Ahora sí, cuéntanos, ¿cómo llegaste a Tábata?

H: Todo surgió de la preparación de mi bat mitzvah, que es cuando en el judaísmo los niños vuelven adultos, entonces de ahí, para hacer mi siguiente proyecto, se me ocurrió cumplir un deseo; le mandé un inbox a Make a Wish (una organización que cumple deseos a niños con enfermedades que ponen en peligro su vida) ellos me mandaron una lista de deseos y yo decidí concederle el deseo a Tábata, que quería tener un día de compras. Tábata está proceso de curarse de leucemia.

AV: ¿Cuál era tu objetivo inicial?

H: Mi objetivo inicial era recaudar 20 mil pesos y hacerla muy feliz, pero ahorita estoy muy emocionada porque para recaudar fondos hice un video para redes sociales y tuve mucha difusión y logramos recaudar 80 mil pesos, ¡en 2 semanas!.

Hannah logró 4 veces su meta inicial. ¿Cómo? Comenzó cocinando y vendiendo brownies y galletas en el fraccionamiento donde vive, pero sabía que debía lograr más, así que junto con su mamá pensó en hacer un video el cual grabaron como 20 veces según cuenta Hannah, hasta que quedó como ella quería. Con el video logró que mucha gente hiciera pedidos, lo que la tuvo muy ocupada cocinando y empacando noches enteras, no sólo a ella, sino a toda su familia.

Como Hannah quería lograr aún más, organizó una rifa en el que regalaría un celular Samsung, lo que conllevó a que otras marcas como L’Oréal se sumaran después. La rifa también incluiría unos lentes que consiguió y dos cenas con chefs.

Todas estas buenas noticias le esperaban a Tábata.

AV: ¿Ya se lo contaste?

H: ¡No la he conocido todavía! El deseo se cumple hasta regresando de vacaciones, pero aún no decido si quiero cumplir otro deseo grande o varios, pero pequeños, porque hay niños que se quieren ir de viaje por ejemplo a Disney, pero sabemos que eso cuesta mucho, así que aún no sé si es mejor cumplir un deseo para ir a Disney o cumplir 3 ó 4 deseos más pequeños.

AV: ¿Qué te ha gustado más de toda esta experiencia?

H: A mí me ha gustado mucho que tanta gente quiera ayudar, me gustó mucho cocinar, pero sí fue muy estresante, porque mi mamá, mi papá, mi hermana y yo nos quedamos hasta la una de la mañana haciendo galletas. ¡No estoy exagerando! Hicimos como 3 mil galletas de pedidos, entonces eso sí fue muy cansado.

Este no es el único proyecto que ha emprendido Hannah. Le encanta ayudar. Ha apoyado con la construcción de casas en Valle de Bravo haciendo ensambles, amarres, poniendo cemento en paredes y colando el techo.

Sin duda un gran ejemplo; un ejemplo de disciplina, pasión y bondad que sigue la huella de dos papás que han forjado una familia excepcional llena de principios, a quienes Hannah admira profundamente. “Admiro mucho a mi mamá y a mi papá. Mi mamá puso su propia empresa y la admiro por eso y mi papá salió adelante sólo y es muy exitoso”, señala.

 AV: ¿Qué le dirías a otras niñas para que se inspiren a comenzar algún proyecto como tú?

H: Quiero inspirar a muchos niños a que ayuden, quiero que los siguientes deseos tengan mucha más difusión para que más gente se sume y recaudar más dinero. Además es muy fácil empezar, sólo tienes que mandar un correo a Make a Wish, me gustaría que más niños apoyen esta causa porque es muy bonito ayudar.

Las seis cosas que Hannah le enseña a un emprendedor son:

1. No lo dejes en un sueño, ¡actúa!

2. Hannah convirtió una de sus pasiones (cocinar postres) en un medio para recaudar fondos.

3. Su proyecto tenía un propósito no sólo económico, sino altruista y con el fin de cambiar más vidas.

4. Ponte metas y, si ya las alcanzaste, sigue adelante y rompe tus propios límites.

5. Sumó a más personas al proyecto usando la difusión de las redes sociales.

6. No importa que seas un niño, ¡toca puertas! Hannah pidió apoyo a marcas posicionadas, se arriesgó y logró tener su patrocinio.

Hannah, muchas gracias por inspirarnos ¡Sigue soñando en grande!

*La entrevista se realizó el 6 de abril, semanas antes de que Hannah y Tábata pudieran conocerse. Actualmente las dos niñas ya tuvieron la oportunidad de convivir, y llevar a Tábata a un centro comercial para hacer su sueño realidad.

Foto de @Zarina_Rivera