Incantatum, un bar inspirado en Harry Potter

| - Maria Santarini 27 septiembre, 2016

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Lo bueno, lo malo y lo imperdonable del nuevo bar temático de Harry Potter

Por María Santarini Cabrera

Hace aproximadamente un mes empezó a volar la noticia de un nuevo bar temático de Harry Potter en la Ciudad de México. Incantatum (Av. Revolución 107 local 4, Col.Tacubaya) inundó las redes sociales de cualquier fanático de Harry Potter chilango (yo incluida*) con la promesa de ser un espacio “mágico” inaugurado el pasado 26 de agosto.

Tan rápido como anunciaron su inauguración, anunciaron que estaban reservados a tope. Esta noticia nada más hizo que los fans mexicanos se sintieran más atraídos al lugar y sofocaran al community manager con preguntas, reservaciones para fechas posteriores y mentadas de madre. Éstas últimas aumentaron proporcionalmente cuando, en la víspera del esperado día, Incantatum emitió un comunicado por medio de su página de Facebook explicando que por cuestiones con el “Ministerio de Magia” la inauguración se pospondría hasta nuevo aviso.

Fue hasta tres semanas después que se re-anunció la nueva fecha para la inauguración y se recalcó que las personas con reservaciones para la fecha original tendrían preferencia. Es decir, arrancaban con lugares agotados. Derrotada pensé en reservar para una semana después, pero al llamar me informaron que aún había lugar para el sábado.

Así fue como obtuve lo que yo creía era una reservación sólida y 100 por ciento confirmada para el primer fin de semana de operación de Incantatum, el bar de Harry Potter. Emocionadísima me pasé horas viendo fotos y leyendo cualquier artículo bajo el sol acerca del lugar, hice planes para mi outfit y conté los segundos para conocer El-Bar- De-Harry-Potter.

A continuación me permito reseñar mi experiencia en Incantatum recalcando los aspectos buenos, malos e imperdonables.

Lo Bueno

Llegó el día y a pesar de un chubasco tremendo durante la odisea de cruzar la mitad de la ciudad, llegué puntualísima para mi reservación. Oh sorpresa cuando al preguntar a las anfitrionas me informaron que mi nombre no estaba en la lista. Es perfectamente comprensible que con la cantidad de gente interesada en el lugar y siendo los primeros días el sistema de reservaciones no fuera perfecto, pero definitivamente el error hizo que empezara mi experiencia con un mal sabor de boca. Sin embargo esto no duró mucho, en minutos habían arreglado el problema y me tenían cómodamente sentada.

Esto me lleva al primer buen punto: el personal es realmente excelente. Todos en el restaurante te reciben con una sonrisa y los meseros están súper atentos de cada mesa (lo que te hace olvidar la ligera lentitud en el servicio). Nuestro mesero nos hizo recomendaciones y se disculpó profundamente por los platillos y bebidas que no tenían disponibles.

Lo primero que quise ordenar fue la cerveza de mantequilla, el brebaje harrypotteriano por excelencia. Después de tableros de Pinterest llenos de recetas para prepararla (incluyendo aquellas supuestamente aprobadas por J.K. Rowling), tenía una muy buena idea de qué esperar y no estuve decepcionada. Preparada con ron y servida congelada en una copa digna de Las Tres Escobas, esta bebida definitivamente es una de las mejores el menú.

En general el menú de bebidas, o la Sección Prohibida (¡GENIOS!), es lo mejor del establecimiento. Los nombres, colores e ingredientes realmente te transportan a una taberna de algún lugar del universo de Harry Potter, además de acomodarte una buena borrachera si pides un shot de más. En realidad mi único problema con las bebidas fue la abundancia de vodka y la falta de… todo lo demás.

Lo Malo

A grandes rasgos el lugar tiene buen ambiente y pequeños detalles que jalan las cuerdas de mi corazón amante de Harry Potter, pero aún así la decoración deja mucho que desear.

Las imágenes promocionales de las películas que adornan las paredes a manera de plotters de mala calidad dan la vaga impresión de vallas publicitarias descartadas, y las velas y escobas colgadas del techo con hilo de nylon parecen sacadas de un modelo del sistema solar que hice en quinto de primaria.

La decoración pobre combinada con la banda sonora de las películas como música de fondo (que ni se oía sobre el ruido constante de las licuadoras en la barra), me dejo verdadera y absolutamente desilusionada.

Lo Imperdonable

Déjenme hablarles de la comida. Para un establecimiento que se anuncia como restaurante-bar solo tienen una parte de la denominación bien. Para acompañar mis abundantes bebidas (probé la mitad del menú) decidí ordenar un Plato Incantatum que incluye aros de cebolla, dedos de queso (dedos Colagusano), albóndigas (Quaffles) y alitas. Por lo que llegó a mi mesa les debería de haber dado pena cobrarme.

¿Por dónde empezar? ¿los dedos de queso fríos? ¿los aros de cebolla aguados y deshechos? ¿las alitas duras y sin salsa? Todo estaba incomible, definitivamente servido a una temperatura inadecuada y, considerando que la mitad del plato provenía de cajas de congelados, simplemente inaceptable.

En conclusión ¿vale la pena ir? sí. ¿Regresaría? en lo personal, no.

*AVISO: Mi afición por el universo de Harry Potter influenció mucho esta crítica. Soy de esas personas que empezaron a leer los libros cuando salieron, que se formaron en filas interminables para comprar los nuevos ejemplares y escoger los mejores asientos para las premieres de TODAS las películas menos la última (gracias Cinemex y Cinépolis por asientos asignados) que corrieron a sus computadoras con ritmos cardíacos acelerados con la noticia de Pottermore, y la de Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos, y la de The Cursed Child.

María Santarini// es una lectora empedernida con una amplísima colección de ficción infantil y juvenil. Es Licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad Iberoamericana y quiere dedicarse a empoderar a niñas y mujeres para hacer del mundo un lugar mejor.  @scmaria