Hepatitis C: enfermedad que importa a las mujeres

| - Lorena Stoopen 28 julio, 2015

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El 28 de julio es el Día Mundial contra la Hepatitis. Es uno de tan sólo cuatro días al año que dedica la Organización Mundial de la Salud a una enfermedad.

 

 

Por Lorena Stoopen

 

La palabra hepatitis puede sonar vaga y lejana o tal vez poco importante, pero lo cierto es que la hepatitis es una enfermedad que cobra millones de vidas globalmente. Hepatitis quiere decir inflamación del hígado y en el Día Mundial Contra la Hepatitis, el foco principal son las hepatitis virales, es decir, aquellas causadas por un virus.

Se conocen cinco virus diferentes que causan hepatitis y que se han llamado A, B, C, D y E. De estos, los más peligrosos son los virus B y C que son los que pueden causar una enfermedad crónica del hígado con efectos que pueden llegar a ser devastadores.

Yo quiero hablar aquí hoy de la hepatitis C, que es una enfermedad silenciosa, es decir, que no causa síntomas en la mayoría de las personas que la padecen, incluso por décadas, hasta que el daño al hígado es muy avanzado y muchas veces irreversible. Se calcula que en México, la prevalencia de esta enfermedad es de 1.4 millones de personas, pero se calcula también que de ese número, solamente el 20% sabe que la tiene.

El virus de la hepatitis C se contrae por contacto de la sangre con la sangre de una persona infectada y se conoció en el año de 1989. La ley para prevenir el contagio por transfusiones con sangre infectada y en ambientes hospitalarios entró en vigor en el año 1994.

¿Por qué nos importa a las mujeres? Todas aquellas mujeres que tuvieron alguna transfusión o cirugía mayor antes de 1994 están en riesgo de ser portadoras del virus que, repito, puede no dar síntomas en sus etapas tempranas. Una gran cantidad de mujeres que tuvieron hijos que ahora tienen 20 años o más y que hayan tenido una transfusión sanguínea o procedimiento mayor en el momento del parto podrían haberse infectado y necesitan hacerse una prueba de detección, o llevar a sus hijos si fueron ellos los que recibieron sangre o algún producto derivado de la sangre.

La hepatitis C puede contraerse también a través de las agujas para hacer tatuajes y piercings o instrumentos de manicure o pedicure que no hayan sido correctamente esterilizados, o por compartir artículos de higiene personal como el cepillo de dientes, el cortaúñas o el rastrillo. Que levante la mano la que esté 100% segura de que en su salón de belleza o en donde se tatuaron la ceja, esterilizaron correctamente los utensilios o que nunca nadie más que ellas ha utilizado su rastrillo.

Si no estás 100% segura, mejor hazte una prueba de detección de anticuerpos de hepatitis C en cualquier laboratorio de análisis clínicos. La hepatitis C ahora es curable y saber a tiempo que la tienes puede salvar tu vida.

Si tienes dudas o quieres más información, puedes contactar a la Fundación Mexicana para la Salud Hepática: fundhepa.org.mx