Hermanos de vida

| - Cynthia Aguilar 31 marzo, 2016

hermanas de vida INT

A veces somos tan egocéntricos que creemos que sin nosotros el mundo se colapsará, por ello es bueno desconectarse de vez en cuando.

Por Cinthya Aguilar

Hay pocas experiencias en mi vida que me han marcado tanto. Hay viajes que empiezan desde mucho antes de haber iniciado. Ahora sé que el universo nos hizo una cita para encontrarnos en el justo momento, en el mismo lugar y volvernos… hermanos de vida.

Entré a un programa de emprendimiento social y de repente encuentro en extraños desde historias parecidas, hasta el calor de hogar. Nos aventuramos a vivir cinco semanas fuera de nuestra zona de confort, de todo lo que nos parecía familiar, asumimos retos y al final, nos encontramos a nosotros mismos. En lo personal me di permiso de ser, de realmente estar ahí, sin angustiarme de lo que pasará en el mundo; como siempre he dicho, es bueno desconectarse de vez en cuando, a veces somos tan egocéntricos que creemos que sin nosotros el mundo se colapsará; ¡qué bien se siente confiar en que todo lo que has hecho antes sustenta el ahora!, confiar en las personas o hasta en tu equipo, dejar de preocuparte y ocuparte en vivir el hoy, darte la oportunidad de crecer y experimentar.

Cuando me invitaron a participar me puse a pensar en todo lo que podía ayudar y entregar a tantos emprendedores que participaron en el programa, pero jamás me pasó por la cabeza que yo podía ganar algo y para mi sorpresa gané, pero no en dinero… Gané en eso que no tiene precio: amigos.

Cada clase entendida, cada duda despejada y sobre todo, esos ojos iluminados de entendimiento, de aprendizaje, fueron mis triunfos. Cada tarea, ejercicio, juego que hacían sin pena, gritaba al mundo un “Sí puedo” incuestionable. El emprendedor que nos abría las puertas de su casa y su corazón para conocerlo, fueron mis ganancias; ellos pensaban que íbamos ayudarles y en realidad no saben todo lo que les debemos. Les doy las infinitas gracias por demostrarme que todo el trabajo que hicimos dio frutos, que tiene sentido y por cambiar mi vida. Ahora redefino mi camino y sé que en todo lo que haga buscaré este impacto social: hacer el bien a la comunidad es lo más importante y sobre todo, es posible.

Yo me permito reinventar la filosofía de Descartes: “pienso, luego entonces, existo”, por “creo, luego entonces, existo”. Todo sueño, toda meta inicia con el CREER: creer ser, creer que lo podemos lograr. Yo pienso que todos tenemos la capacidad de alcanzar nuestros sueños, si nos atrevemos a creer.

Me gustaría inventar un espejo de almas, donde se pueda ver el antes y el después de algún suceso extraordinario. Yo hoy me vería muy distinta e incompleta. Cómo se arranca uno del corazón a las personas que vivieron contigo momentos hermosos y otros de crisis, mejor darles un pedazo de tu corazón, que aunque quede incompleto, sabes que cada trozo estará a salvo. Hoy mi corazón se reparte en todos los emprendedores que nos dieron la oportunidad de tocar sus vidas, en mis cómplices de aventura, los fellows, en el equipo que creyeron en este sueño, en nosotros y nos enseñaron tanto… Me reservo un poco de mi corazón para todas las personas que me falta por conocer e impactar, que sé que serán muchas.

Esto apenas comienza.