La importancia del perdón para el desarrollo personal

| - Pilar Villicaña 17 noviembre, 2015

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Cuando se trata de perdón, todo lo que experimentas es una prueba. La esencia del perdón está en el entendimiento de que no hay nada que perdonar. Nadie te ha hecho daño, ni pueden hacerte daño. Todo es un recordatorio para dejar ir y confiar. Recuerda que todo lo que te esté sucediendo es justo lo que necesitas para tu crecimiento.

 

Por Pilar Villicaña

Quizá una de las cosas más difíciles de hacer es perdonar a alguien que nos ha lastimado; sin embargo, es mucho más fácil hacerlo cuando entendemos que no se trata de ellos.

Ellos fueron sólo actores en la historia de nuestro crecimiento. Hoy, piensa en alguien que te lastimó y ve cómo jugó un papel en hacer de ti una persona mejor, más fuerte. Agradece.

Para la Kabbalah el perdón como el concepto que nosotros tenemos no debería existir, ya que no se trata de la otra persona, se trata de entender cuan afortunados somos porque lo que nos lastima, nos lleva a ser un mejor ser humano, son escalones a la espiritualidad. Cuando alguien nos lastima hay que reflexionar y pensar por qué me está pasando esto a mí, qué beneficio o que lección necesito aprender de esta situación, si dejamos de victimizarnos a nosotros mismos y enfrentamos la realidad cómo podemos llegar a ser una mejor versión de lo que ya somos, por el contrario si nos hundimos en las preguntas de ¿por qué me pasa esto a mí?, ¿qué hice yo para merecer esta vida? Nos estamos hundiendo en un círculo vicioso que no nos va a llevar a ningún lugar.

A continuación nueve sencillos pasos para aprender a perdonar:

  1. Tienes que saber exactamente cómo te sientes acerca de lo que pasó y ser capaz de identificar lo que no está bien. Acércate a alguien de confianza y cuéntale tu experiencia.
  2. Haz un compromiso contigo mismo para hacer lo que tienes que hacer y sentirte mejor. Solamente tu sabes lo que a ti te funciona, hazlo. El perdón es para ti y para nadie más.
  3. Perdonar no significa necesariamente que te vayas a reconciliar con la persona que te lastimó  o que estés dando por alto su acción, simplemente, estás buscando tu paz.
  4. Trata de obtener la perspectiva correcta sobre lo que está sucediendo. Reconoce que tu angustia proviene de los sentimientos de dolor, pensamientos y malestar físico que estás sufriendo ahora, no lo que te ofendió o te lastimó hace dos minutos (o diez años). El perdón te ayudará a sanar esos sentimientos de dolor.
  5. En el momento en que te sientas molesto, practica una simple técnica para el control del estrés, la que más te guste. Esto te ayudará a calmarte y encontrar la respuesta más fácil y rápida.
  6. Aprende a renunciar a las cosas que esperas de otras personas o su vida. Recuerda que puedes tener la salud, el amor, la paz y la prosperidad que tú quieras. Deberás trabajar duro para conseguirlos.
  7. Enfoca tu energía buscando otra manera de conseguir tus metas, que no sea a través de experiencias que te han herido. En lugar de reproducir en tu cabeza una y otra vez todo lo que te ha lastimado, busca nuevas maneras de conseguir lo que quieres. Seguramente va a doler, pero no creo que quieras quedarte toda tu vida lamentándote por algo cuando tienes todo tu potencial por descubrir.
  8. Recuerda que una vida bien vivida es la mejor “venganza” (por llamarlo de alguna manera). En lugar de centrarte en los sentimientos de dolor, y de esa forma dar a la persona que te causó ese dolor el poder sobre ti, aprende a buscar el amor, la belleza y la bondad en todo lo que te rodea. El perdón es todo sobre el poder personal, descúbrelo.
  9. Enmienda tu historia llena de rencor para recordarte lo increíble que es elegir perdonar.

Está demostrado que la práctica del perdón reduce la ira, el dolor, el estrés y la depresión. Conduce a mayores sentimientos de esperanza, paz, compasión y confianza en uno mismo. Practicar el perdón te llevará a relaciones saludables así como una mejor salud física. También influye en nuestra actitud, abre el corazón a la bondad, la belleza y el amor.

No hay nada más liberador y más hermoso que dejar ir y perdonar. Agradece, bendice y valora la experiencia que esta situación de dolor te ha dejado y suelta.