Invertir en la equidad de género

| - Regina Moctezuma 18 diciembre, 2015

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Dado su impacto en el crecimiento económico tanto de las propias compañías como de los países, la equidad de género debería ser una estrategia prioritaria.

Por Regina Moctezuma

A partir del año entrante, Victoria147 otorgará la primera certificación sobre equidad y género para empresas. ¿Por qué es esta acción importante? La consultora McKinsey tiene la respuesta.

Uno de sus más recientes estudios demuestra que la economía global podría sumar billones de dólares en crecimiento durante los próximos 10 años si todos los países alcanzaran los mejores puntajes en igualdad de género de la región.

Es por ello que la equidad de género es tema prioritario en las agendas de gobiernos y empresas alrededor del mundo. También, por supuesto, porque el mundo corporativo busca siempre atraer a los mejores profesionistas y la mitad de éstos son mujeres, señala la consultora.

El problema es que es una meta difícil de alcanzar. Las mujeres siguen teniendo poca presencia en el mundo corporativo, sobre todo en los niveles más altos, y una de las principales razones detrás de ello es que un alto porcentaje de las profesionistas ejercen de manera simultánea las labores del hogar y las de la familia, lo cual complica su desarrollo en la empresa, sobre todo cuando no hay políticas de trabajo flexible. Otra razón está en que a las mujeres nos hace falta ser promotoras de nuestro propio trabajo, confiar en que es posible congeniar la vida personal y la laboral, para así trazar una ruta de crecimiento dentro de la empresa.

El compromiso de los presidentes y directores de las empresas será fundamental para propiciar el crecimiento de sus ejecutivas y con ello conseguir una mayor equidad de género. Dado que no es tarea fácil, McKinsey comparte algunas recomendaciones para ellos:

  1. Comprometerse con la iniciativa: hacerla una estrategia prioritaria, a la que se le dedique suficiente tiempo y trabajo.
  2. Ampliar las acciones: priorizar el ayudar a las mujeres a ser mejores líderes y proveerles las condiciones para que puedan serlo.
  3. Propiciar conversaciones retadoras: tanto en comités y sesiones con altos ejecutivos, plantear preguntas para revisar si las acciones y políticas de la empresa realmente están ayudando a promover el desarrollo de las ejecutivas. Agregaría que también se deben de tener conversaciones retadoras con las propias profesionistas, a fin de ayudarlas a definir su ruta.

El reto es enorme. Se trata de una transformación que requiere de una intensa inversión de recursos humanos y monetarios. Pero lo vale. Las mujeres ejecutivas, las empresas y los países saldrán beneficiados.

Es un buen momento para que las compañías mexicanas se pongan las pilas en este asunto. ¿Cuál será la primera certificada por Victoria147? Hagan sus apuestas.