La Gruta, gastronomía bajo la tierra

| - Chantal Stoopen 16 junio, 2017

Teotihuacán: lugar donde los hombres se convierten en Dioses, y la naturaleza en murallas… y las montañas en cobijo.

Por Chantal Stoopen

 

La zona arqueológica de Teotihuacán siempre ha sido mi fascinación. Cada vez que voy, ya han sido varias, descubro algo distinto. Es como si estuviera en constante cambio. Sin embargo, hoy me doy cuenta, que la que cambia soy yo y abre los ojos a nuevas experiencias. Teotihuacán solo me muestra lo que yo estoy preparada para asimilar.

Esta vez el viaje fue especial. Primero por que era la segunda vez que mis hijos me acompañaban, pero ahora en una edad de mucho asombro y en donde no tuve que subir con la pequeña en reboso por la pirámide de la luna (cosa que facilitó mucho la experiencia).

Segundo porque fue la primera vez que fuimos con mi esposo, quién domina el área y me mostró lugares nuevos como La Ciudadela y el Templo de Quetzalcóatl. Experiencias como ver pintar a un señor con cochinilla y otros tintes naturales, como lo hacían en los muros de las pirámides anteriormente o  ver el sol a través de una obsidiana negra, siendo la forma en la que los antepasados observaban los eclipses de manera detallada y sin lastimarse los ojos.

Pero sin duda, la experiencia más increíble fue comer en La Gruta. Justo detrás de la Pirámide del Sol, al otro lado de la calle se encuentra este restaurante, bastante famoso por cierto, pero del cual yo nunca había escuchado.

Cuando entras al camino que te conduce al sitio, custodiado por cactáceas y polvo, no puedes imaginar lo que vas a encontrar. Estacionamos el coche y caminamos a una plaza donde estaban dos señoritas que te daban la bienvenida, pero en ese momento aún no alcanzaba a percibir el espacio, ya que detrás de ellas solo veías una formación rocosa y gris.

Cuando mis ojos bajaron la mirada y se encontraron con una escalinata que te adentraba al corazón de esa roca, comencé a descubrir lo que había adentro. Con cada escalón que desciendes vas perdiendo el aíre, el sol y el cielo, comienza la obscuridad que te recibe con pequeños orificios de luz en las paredes rocosas, como si fuera un cuadro barroco donde la yuxtaposición de la luz y la obscuridad es perfecta.

Sobre el piso, varias mesas con sillas de madera, cada una de distinto color, le dan un toque alegre al ambiente. Al fondo, la gruta encuentra un recoveco de veladoras que cada visitante va colocando, como símbolo del renacer al salir de este sitio.

La comida es simplemente espectacular, pues ofrece una carta de comida prehispánica convertida en una experiencia culinaria de primer nivel. Escamoles al epazote con chile verde, fideo seco con queso cotija, sopa de tortilla, mixiote de carnero con frijoles y arroz; de postre, piña asada con helado de canela y un café de olla. Lo que pueda platicarles es poco.

A lo lejos se escucha el trío cantar boleros hermosos, el servicio es impecable, demasiado rápido para mi gusto, si tuviera que mencionar alguna área de oportunidad. Y es que para estar en ese sitio, se necesita cambiar el reloj, detener los minutos y disfrutar, simplemente disfrutar de lo que seguramente tus ojos nunca pensaron ver. Comer dentro de una gruta natural a varios metros dentro de la tierra y todo, absolutamente todo, cien por ciento mexicano.

LA GRUTA// Circuito Arqueológico, San Francisco Mazapa, 55820 San Juan Teotihuacán. 01 55 55 31 48 77 // lagruta.mx

Chantal Stoopen//Arquitecta de profesión con especialización en Diseño de Interiores. La cultura, el arte, la gente, los lugares y sobretodo las experiencias de vida son los cimientos para la estructura que alberga lo más importante para ella, su familia. Instagram: @chantalstoopen Twitter: @chanchananda