La mujer activa en números

| - Victoria147 12 noviembre, 2015

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Por Victoria147

En el país, el 26% del total de la población femenina está ocupada. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en su censo económico de 2012, 461,500 son empleadoras y 4.3 millones trabajan por cuenta propia.

Según la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias (Ammje), el 19% de los emprendedores en el país son mujeres, de las cuales el 40% cuenta con estudios. Estas emprendedoras se dividen según el tamaño de su negocio en: el 25% posee una microempresa de uno a 10 trabajadores, el 60% una pequeña con 11 a 30 empleados, el 12% una mediana de 31 a 100 colaboradores y el 3% tiene una empresa grande con mas de 101 miembros.

Las mujeres tienen mayor participación social a nivel educativo, datos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) dicen que más del 50% de los alumnos en bachillerato, licenciatura y posgrados son de sexo femenino. En lo familiar, uno de cada cuatro hogares son sostenidos por una mujer y el 70.5% cuenta con aporte de ingresos femeninos.

Esto quiere decir que las mujeres no sólo están generando empleos a través de sus empresas, sino que están sentando las bases para un cambio cultural, necesario, para que cada vez exista mayor participación femenina en el terreno directivo y emprendedor.

Pero, ¿por qué emprenden las mujeres?. En su libro Mujer y liderazgo, Patricia Debeljuh menciona que el 40% de los departamentos en las empresas cuenta con una mujer a la cabeza. Es decir, de 20 que pudieran ser promovidos, doce serán hombres y ocho mujeres. A los dos años cuando la empresa desee hacer otra promoción de puesto, se pensará en los diez mejores talentos donde seis serán hombres y cuatro mujeres. En una tercera promoción de nivel, ocho hombres serán considerados frente a dos mujeres. La fuga de talento femenino en las empresas es muy grande, en consecuencia, los estereotipos se perpetúan: las mujeres podrían no sentirse tan comprometidas con su carrera profesional, experimentando frustración y decepción.

Las barreras laborales que dificultan lograr una carrera directiva para una mujer y la poca conciliación entre la vida laboral y familiar son en gran medida algunas de las razones por las cuales decide emprender. Asimismo, se consideran la necesidad económica o intelectual, el reto personal y profesional o bien la necesidad de independizarse.

Al emprender, las mujeres se redefinen, dándose cuenta de lo que realmente son capaces de ser y hacer, muestran más fortaleza interior que los hombres para sobrellevar los problemas personales y laborales lo que las lleva a consolidar y reforzar ese rasgo de liderazgo femenino: ser trascendente mediante la motivación, la confianza y el impulso de su equipo de trabajo para que desarrollen su potencial.

Si eres emprendedora, mira cómo es tu empresa. Seguramente tu modelo de negocio se caracteriza por ser solidario, cooperativo y participativo. Tu interés, más allá del económico, es lograr una influencia social con lo que haces.

Finalmente recuerda, un buen líder no es aquel que utiliza un estilo específico de liderazgo, sino aquel que emplea el estilo que más conviene a la situación que enfrenta y las personas que dirige. Pero, si queremos aprovechar el liderazgo femenino, su creatividad, su trabajo, sus competencias y su asertividad para la toma de decisiones, no detengamos el empuje de las mujeres ejecutivas y emprendedoras. Ser mujer hoy significa ser integral, tener un balance entre la vida familiar como madre y pareja, con la vida laboral, sin tener que renunciar a ninguna de ellas.

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