Las ejecutivas y su “doble carga”

| - Regina Moctezuma 3 noviembre, 2015

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Una de las principales barreras en el crecimiento laboral de las mujeres es la dificultad de manejar sus responsabilidades laborales y personales. Compartir labores y decisiones con la pareja, puede ser una herramienta para disminuir la carga y la culpa.

Por Regina Moctezuma

Hace unas semanas me reuní con un grupo de amigas que conocí en mi primer trabajo y que se han convertido en compañeras de vida. Conversar y compartir con ellas es terapéutico, pues tenemos muchas cosas en común.

Una de esas cosas, motivo de nuestra más reciente plática, es la culpa que nos avasalla cuando hay que tomar decisiones laborales que impactan nuestras vidas personales como esposas y como madres, o viceversa. ¿Por qué sentimos esa culpa?, ¿por qué somos nuestras más duras juezas?, nos preguntábamos ese día. No encontramos la respuesta, pero al menos me tranquilizó el saber que no era la única que tenía ese sentimiento.

Quise saber si existía algún estudio que pudiera explicarlo y al parecer encontré una posible respuesta. Se las comparto con el ánimo de disminuir, aunque sea un poquito, ese sentimiento de culpa.

“Las mujeres tienen dificultades para manejar la culpa que sienten por no estar en casa o con los niños todo el tiempo, lo cual puede tener un impacto negativo en su carrera”, dijo el CEO de una empresa multinacional de consumo en Brasil a la consultora McKinsey, como parte del estudio Women Matter: A Latin American Perspective.

De acuerdo con el análisis de la consultora, para las mujeres latinas la principal barrera en su carrera profesional es la “doble carga” que sentimos al tener dos responsabilidades: el hogar y el trabajo. Esa doble carga genera momentos en los que hay que decidir por uno u otro ámbito, sintiendo culpa en cualquiera de los casos.

Ambas cargas llegan a ser bastante pesadas, sobre todo la del hogar. De acuerdo con McKinsey, en promedio, las mujeres latinas dedicamos 2.6 veces más horas a las actividades domésticas que los hombres.

La segunda barrera más importante es que un mayor nivel dentro de la corporación, implica más disponibilidad. La expectativa corporativa de que las personas en altos puestos estén disponibles “a cualquier hora, en cualquier momento”, hace que las mujeres sientan aún más pesada su “doble carga”.

Como mujeres ejecutivas, difícilmente podremos aligerar esa doble carga, pero sí la culpa que llegamos a sentir por las decisiones que nos implica. El apoyo de nuestra pareja es fundamental para lograrlo. “El éxito de las mujeres en el ámbito laboral también tiene que ver con qué tanto apoyo tiene de su pareja”, dijo para el estudio el CEO de una empresa de consumo de Colombia.

Parecería que está en nuestra esencia, como mujeres latinas, preocuparnos y sentir culpa, pero creo que si las decisiones son compartidas, habrá menos cabida para las culpas y más espacio para crecer, en lo laboral y lo personal.