Los 40 y sus serendipias

| - Sandra Cano 11 enero, 2016

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Por Sandra Cano

Se supone que en muchos casos es al revés. Siempre me han advertido que llegas a cierta edad y entonces sí, sientes que los años te pesan. La verdad, sigo esperando ese cumpleaños en que diga “híjole, ahora sí como que di el viejazo”, no es precisamente que me sienta una jovencita que se puede comer al mundo.

Ya pasé por ahí, ya le dí un buen bocado y ahora no quiero comérmelo todo, sino solamente, lo que más me gusta de éste. La edad me ha traído muchas cosas, pero una de las que más puedo presumir es seguridad personal, no un YOLO insolente y atrevido que no mide consecuencias, al contrario, las mido, las veo, las analizo y entonces sí, me decido. He llegado a la conclusión que en todos los riesgos que decido enfrentar, lo peor que puede pasar es que no tome la decisión y quedarme con la duda del “si hubiera”.

Hace ya tiempo que le venía dando vueltas en la cabeza. No sé exactamente si era desidia, eran pretextos, era miedo o no era aún el momento adecuado de mi vida para decidirme a arrancar. Quizá eran todas las anteriores. Lo cierto es que, como dice mi querida Ally, por fin los astros se conjuntaron y empezaron a suceder, como por arte de magia, eventos y hechos que dieron cauce a lo que yo traía tan desencauzado y ¡pum! heme aquí como una nueva empresaria, o más bien, emprendedora como dirán los líderes en innovación mercadológica.

Teniendo esto en consideración, a sabiendas de que los 40 estaban cerca, no sé exactamente cómo la vida me fue presentando una serie de serendipias: un buen día me encontraba yo platicándole a una de esas queridas almas con que uno se topa sobre un sueño que tenía por ahí guardado en el cajón de los “algún día” y esa alma querida me aventó, me explicó cómo llenar un modelo CANVAS de negocios.

Al ratito, ya me había inscrito en un curso de incubación de empresas, preparando Pitch de presentación, listas de clientes potenciales y demás cosas que en mi vida me hubiera imaginado.

Siguiendo con las serendipias, otra alma de esas hoy muy queridas, tanto que ya es mi Ally, un buen día tuvo la ocurrencia de publicar en su Facebook que ofrecería un Check Up experiencial de marca y expresión humanas, en el que revisaríamos marca y promoción personal, emoción y corporalidad. Puras mujeres, pura energía, pura comunicación interna y externa deliciosas. Una gran forma de encontrarle cauce a todo lo que me hacía ruido y me movía la víscera, así que me decidí casi sin pensarlo, le dije que quería estar ahí y cuando menos pensé ya estaba yo no sólo participando (cosa que disfruté enormemente) sino también como ponente para presentar mi experiencia de vida… ¡uf!… todo un reto interno y externo.

Ahí tienen a la miss, la que da unas tres horas de clase al día en promedio, nerviosita por tener que exponer parte de su vida a un grupo de semidesconocidas, gran y grata experiencia.

Ya ven que es muy de mujeres esto de comunicar, la verdad, no concibo la vida de otra manera, nací para gozar la vida en comunidad y compartir experiencias, soy toda boca pero también toda oídos cuando se requiere. Precisamente haciendo uso de estas herramientas tan femeninas y tan mías, salió el tema de mi proyecto (fíjense cómo ya aquello había pasado de “sueño” a “proyecto” en muy poco tiempo). A los pocos días del taller, estaba sentada en una mesa con unas cuantas conocidas platicando sobre lo que por tantos años le había dado vueltas y no me decidía ni siquiera a nombrar.

Juntas, cafés, risas, chismes al margen, sugerencias de nombres y logotipos, slogans, listas y listas de propuestas de servicios, redacción de misión, esencia de la marca y más cosas de por medio durante unos meses hasta que encontré a las personas correctas que compartieran mi visión y nos lanzamos.

Esos primeros pasos no dieron una empresa de asesoría y consultoría en relocalización e integración intercultural para los expats y sus familias que lleguen a radicar a San Luis Potosí y alrededores

No imagino una vida sin proyectos ni metas personales, pero llevar a cabo una que combine mi experiencia, mi esencia, mis fortalezas y que además me permita establecer nuevas relaciones en las que aprenda de otras culturas y aporte lo mejor de la nuestra a los demás, es incluso superior a lo que hubiera imaginado.

Aún tenemos estamos en pañales pero ya lo echamos a volar, tenemos nuestra energía y buena voluntad puestas en él. A partir de ahora, es cuestión de enfocarse, disfrutarlo y hacer lo que mejor sabemos hacer.