Los verdaderos cambios que harán que te sientas, que te veas y que estés más sana

| - Victoria147 5 octubre, 2017

Cinco consejos para guardar el balance y estar en equilibrio con tu cuerpo.

 

 

Por Carolina Lachica para SomosGama

 

Constantemente y en especial las mujeres vivimos haciendo dietas. Un mes creemos que lo mejor es eliminar los carbohidratos, hacemos semanas enteras de detox y evitamos las grasas por miedo a engordar. Sin embargo, nada de estas dietas y hábitos ayudará a mejorar nuestra apariencia, y lo peor es que terminarás por alentar tu metabolismo, por atrofiar el sistema digestivo y lo más probable es que acabes por aumentar las cifras de la báscula.

La nutrióloga y especialista en Health Coaching, Daniela Klein nos revela y explica pequeños cambios y tips que sanarán tu cuerpo. Olvídate de comprar productos súper caros, muchos de los cambios los puedes hacer tú misma en casa y lo único que en realidad acelerará el progreso será tu consistencia, balance y perseverancia.

El primer paso básico que menciona Daniela es que entendamos y nos repitamos todo los días que cada cuerpo es perfecto por el simple hecho de funcionar. Nos lleva a todos lados, nos permite sentir y lo más importante, es la única casa que realmente habitaremos por el resto de nuestra vida. Así que es mejor amarlo y aceptarlo que esconderlo en ropa holgada o evitar el espejo al salir de la regadera.

1. Agua tibia con limón y cúrcuma

La manera en la que empezamos el día es la clave para el desempeño que tendremos hasta volvernos a acostar. Para esto, es importantísimo que preparemos al cuerpo y en especial el estómago. De ahora en adelante, lo primero que  harás al despertar no será prender la regadera, sino que irás a la cocina y en 500 ml de agua tibia exprime un limón y disuelve media cucharadita de polvo de cúrcuma ó 5 gotas de extracto líquido. ¡Prohibido consumir cualquier alimento antes de que pase media hora desde que te tomes hasta la última gota del té!

El limón creará una capa protectora en el estómago y lo preparará para digerir todo los alimentos que consumas durante el día. La cúrcuma es un excelente antiinflamatorio y ayuda a liberar toxinas, evitando que retengas agua y te sientas incómoda.

2. Probióticos

Las bacterias que nos rodean cada instante de nuestra vida no sólo se encuentran en el entorno. En el cuerpo, y sobre todo en el intestino, habitan un sin fin de bichos microscópicos necesarios para deshacer la comida, absorber los nutrientes y demás. Sin embargo también se encuentran bacterias malas, todas aquellas responsables de que un día amanezcamos con diarrea o no podamos combinar nuestra falda con un crop top. Así como hay alimentos que sanan, también consumimos mucha basura. Todos los alimentos procesados, con altos niveles de azúcar refinada y aceites saturados y requemados matan y debilitan la flora intestinal. Por lo tanto, la nutrióloga recomienda ingerir de manera diaria, una cantidad extra de probióticos, además de los alimentos que por su naturaleza ya los contienen, como el yoghurt natural, el kefir, la mayoría de los encurtidos y los quesos que contienen altos niveles de suero de leche, como el panela.

Sin duda la mejor manera de consumirlos y en mayor concentración es por medio de agua de Tibicos  o leche fermentada por Búlgaros. Ambos son una especie de hongos que contienen una enorme cantidad de bacterias vivas, que se reproducen y requieren de alimentación. Para alimentar los Búlgaros basta con dejarlos de manera permanente en un frasco con leche y a medida que consumas el yoghurt, rellenarlo. Los Tibicos se dejan en un frasco con agua y se alimentan de manera diaria con 1/4 de cucharadita de piloncillo. Cuela el líquido y toma un vaso de cualquiera de los dos, todas las mañanas.

3. Grasas y frutos secos

Una de las principales razones por las cuáles de repente nos dan cravings y antojos insaciables de chocolates, harinas o “algo engordador”, es la falta de ácidos grasos en el cuerpo. El consumo de grasas buenas es vital, además de que es la única manera en la que el cuerpo puede eliminar la grasa mala, acelerar el proceso de quema de calorías y mantener el pelo brilloso y las uñas resistentes.

Comer algo cada tres horas evitará que tu cuerpo entre en un estado de reserva, que genere estrés y que almacene cada bocado en forma de grasa. Los snacks más saludables, fáciles de transportar y que evitarán esos ataques son las nueces. En una bolsa de Ziploc haz una mezcla de almendras, arándanos secos, pasas, nueces de castilla, nueces de la india, pepitas, semillas de girasol y mulberries. Cárgala a dónde quiera que vayas y si tienes hambre o no has comido agarra el equivalente a 2 cucharadas y disfruta de esta deliciosa combinación.

4. Postre

Consentirnos es una de las mejores maneras para demostrarle a nuestro cuerpo lo mucho que lo queremos y lo valoramos. Los postres son, sin duda, algo esencial para eso. La diferencia está en la calidad. Hoy en día existen cientos de recetas saludables de cómo hacer un postre rápido y con ingredientes que puedes encontrar hasta en el mercado de la cuadra.

Privarte de cualquier tipo de alimento siempre resulta peor, te genera ansiedad y terminarás por romper la regla y de manera descontrolada.

Aún cuando lo que buscas es perder peso, la mejor manera de lograrlo es si te regalas un momento dulce. El chocolate amargo, además de su alto contenido en antioxidantes, ayuda a la concentración y la memoria. Dos cuadritos con un porcentaje de cacao mayor al 70% serán la forma perfecta de arreglar un mal día.

También puedes remojar 2 cucharadas de chía en un poco de leche de almendra, agregar un poco de canela, endulzar con stevia, cortar dos rodajas de plátano y una pizca de granitos de cacao para hacer un delicioso pudín.

5. Jugos verdes 

Al principio te hablamos de la importancia que tienen los primeros alimentos que consumas en la mañana, y un jugo verde contiene todos los nutrientes que necesitas para poner tu sistema a andar. Además, hará que te sientas más satisfecha durante todo el día. En la licuadora mezcla con agua: dos hojas de kale, 1 rama de apio, 1 rodaja de piña, 2 hojas de menta, raspadura de jengibre, 2 rodajas de pepino con cáscara, 1 rebanada de aguacate, y unas cuantas hojas de espinaca. Notarás los cambios al instante.

Recuerda que nada es milagroso y los mejores resultados se dan a base de esfuerzos. La idea no es que sufras, y mucho menos que dejes de comer, lo que queremos es que nutras tu cuerpo y no sólo comas para saciar el hambre. Por supuesto no te olvides de hacer ejercicio, tomar mucha agua, desayunar bien y evitar el alcohol.

¡Quiérelo, consiéntelo, escúchalo, valóralo y respeta tu cuerpo!

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