Malabares

| - Isa 9 octubre, 2015

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La vida es como una feria, cada quien habla conforme le va, por ello entender y saber esperar lo inesperado, te ayudará a vivir mejor.

Por Isa

Recuerdo cuando era niña, la vida pasaba al ritmo que tenía que pasar según los ojos de un niño. No veía a mi madre correr para llegar a algún punto ni hacer malabares para lograr lo que quería. La vida simplemente pasaba y yo disfrutaba estando en ella.

Conforme fui creciendo me di cuanta de la destreza de algunas mamás para manejar su tiempo entre el trabajo y el cuidado de los niños. En ese estira y afloja, no ubico una figura masculina, siempre eran ellas las que tenían esta doble labor, titánica para algunos.

Hoy que soy mamá me doy cuenta de la importancia de la colaboración en temas de formación, y que en efecto uno debe hacer malabares con su tiempo si se quiere alcanzar algo.

Sí, los padres se involucran más, eso es seguro aunque me parece que aún falta más. Pero cómo pedirles que estén más con sus hijos o en tareas de la casa si en ocasiones somos nosotras las que no los dejamos involucrarse, ya que preferimos hacerlo a nuestro modo que estar en espera de los tiempos del compañero, que por lo general no son iguales a los nuestros o sus soluciones no son como las quisiéramos. En otras palabras, no los dejamos, ni los invitamos, ni damos la confianza para acercarse e involucrarse en la formación de los hijos.

También me doy cuenta que los niños de hoy viven muy rápido, no siento que sus vidas “pasen lento” como antes, sino que entre nuestra constante rapidez con la que vivimos los subimos al barco y ni siquiera los dejamos decidir si quieren subirse en éste.

La vida en ocasiones va perdiendo espontaneidad y convirtiéndose en rutinas: en la mañana levantarlos temprano, prepararlos para la escuela, salir corriendo para llegar e ir deseando que no haya tráfico, después recogerlos, correr para llegar a las clases extra y ya cuando por fin pueden “descansar” en casa, los apuramos para que cenen se bañen y se duerman.

Y así pasan los días, y me pregunto, ¿a caso estamos convirtiendo a estos niños en discípulos de la rutina y expertos en malabarear el tiempo? Me parece que estamos intoxicándonos con este ritmo de vida.

Sí, es importante que como mujer puedas realizarte profesionalmente, pero no dejemos a un lado la parte personal. Y en este segundo punto no me refiero sólo a la familia, sino a una misma. No nos olvidemos que antes que ser mamá, esposa, emprendedora, hija, eres TÚ.

Seamos conscientes de nuestros tiempos, aprendamos a organizarnos de manera adecuada para que no tengamos que hacer malabares en nuestra vida.

Disfrutemos la vida como si estuviéramos en un circo, asombrémonos con los trucos del mago, no perdamos la espontaneidad del payaso, seamos como los trapecistas que saben guardar el equilibrio en sus pasos y aprendamos a malabarear pero sin perder detalle de los momentos que ante nosotros pasan diariamente.