Mujeres que inspiran: Helen Keller

| - Victoria147 16 noviembre, 2015

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Mujer, nacida en el siglo XIX, desarrolló una discapacidad física. Se convirtió en un ejemplo para el resto del mundo.

 

Por Victoria147

Helen Keller nació el 27 de junio de 1880, en Alabama, Estados Unidos como una niña “normal” del sur del país. Pero a los diecinueve meses contrajo una enfermedad, congestión aguda del estómago y el cerebro, que la dejó con secuelas permanentes: sordera, ceguera e incapacidad para hablar.

Para cualquier persona esto hubiera determinado un destino de soledad y enfermedad, pero su intelecto ganó y a los siete años ya había inventado más de sesenta distintas señas que podía emplear para comunicarse con su familia.

En 1887, sus padres, se pusieron en contacto con el mismísimo Alexander Graham Bell, quien trabajaba con jóvenes sordos. Graham Bell los puso en contacto con la profesora Anne Sullivan, de sólo 20 años, para estimular a Keller y enseñarle el lenguaje de signos. Esto fue el inicio de un período de 49 años de amistad y trabajo en conjunto.

Anne pudo enseñar a Helen a pensar inteligiblemente y a hablar. También aprendió a leer francés, alemán, griego y latín en braille. En 1888 asistió al Instituto Perkins para los Ciegos y a la Escuela Wright-Humason para los Sordos en Nueva York.

Cuando Helen tenía 24 años, en 1904, se graduó cum laude de Radcliffe College, donde Anne Sullivan había traducido cada palabra en su mano, y llegó a ser la primera persona sorda en graduarse de la universidad.

Helen se convirtió con una tremenda fuerza de voluntad en una oradora y autora mundialmente famosa. Estableció la lucha por los sensorialmente discapacitados del mundo como la meta de su vida. En 1915, fundó Helen Keller International (Helen Keller Internacional), una organización sin fines de lucro para la prevención y tratamiento de la ceguera.

Keller viajó a 39 países, conoció a personajes importantes como John F. Kennedy, Alexander Graham Bell, Charlie Chaplin y Mark Twain. Fue miembro activo del partido socialista, hacía campañas y escribía en apoyo de las clases trabajadoras desde 1909 hasta 1921.

Escribió incansablemente sobre su motivación para el activismo, el que fue motor de su interés por la ceguera y otras incapacidades. Tuvo una larga y feliz vida, que terminó a los 88 años. Hasta hoy es un ícono de la superación y de los corazones fuertes.