No cambias, te descubres

| - Cynthia Aguilar 4 agosto, 2016

freedom

Si te pasas luchando contra algo, lo alimentas. Si enfocas todas tus fuerzas a derrumbar lo que eres ¿Qué fuerzas te quedan para construirte otra vez?

Por Cynthia Aguilar 

Últimamente he tenido la fortuna de conocer personas que han logrado cosas que jamás se imaginaron. Y aunque ellos mismos son conscientes de la nueva persona que han construido, la verdad es que no han cambiado, simplemente se han descubierto.

Te aseguro que has conocido a muchas personas que tratan de cambiar. Personas que quieren bajar de peso, ser puntuales, o incluso ser fieles, pero no lo logran, y seguramente no es falta de voluntad, sino que quieren destruir el “qué” sin saber siquiera el “por qué”, se niegan, se recriminan, se culpan y quieren destruir quienes son, pero no han entendido qué los mueve a ser quienes son, qué hay detrás de ese comportamiento, que a veces llega a ser autodestructivo.

Desde ahí la visión esta errónea. Si te pasas luchando contra algo, lo alimentas. Si enfocas todas tus fuerzas a derrumbar lo que eres ¿Qué fuerzas te quedan para construirte otra vez? La verdad es una sencilla cuestión de enfoques. A veces al fijarnos un objetivo estamos más atentos a los obstáculos que a las puertas que ya están abiertas. En realidad hacemos las cosas al revés, pero ¿por qué?

Las creencias son afirmaciones que damos por ciertas, ya sea porque vienen de personas que apreciamos o por repetición; entonces, desde pequeños empezamos a creer cosas sobre nosotros mismos: que si somos tontos, que si tenemos algún talento o carecemos de él, que no podemos o que podemos lograr ciertas cosas, y a lo largo de nuestra vida alimentamos esas creencias. Si alguien nos dijo que no éramos buenos dibujando, haremos todo lo posible para volver realidad esa creencia que ya tenemos. Así pasa también con ideas de triunfo, liderazgo y autorrealización, ¡incluso llegas a sentirte apenado si sobresales del resto!

Ya entendimos la importancia de las creencias, ahora hablaremos sobre la preparación que tenemos en la escuela o en el hogar. Si vas mal en física, pero eres estupenda en biología, te ponen a estudiar mil horas físicas para ser parte del promedio que entiende esa materia, en lugar de fortalecer biología y convertirte en una reconocida bióloga. Desde ahí estamos negando uno de nuestros talentos, lo estamos apagando para volvernos como el resto de la gente, y seguramente vas a odiar física toda la vida. Somos lo que entrenamos, lo que trabajamos, pregúntate qué estás fortaleciendo hoy en ti.

Ahora vamos con el contexto. A veces nos aferramos tanto a ser lo que no somos, lo que quiere nuestra familia, o eso que parece un gran reto, cuando en realidad el universo nos dice: no es por ahí. Si eres una flor, busca tierra fértil para florecer. ¿Cómo vamos a saber cuál es el contexto idóneo? Conociéndonos, así como el jardinero sabe de temporadas, de clima, de agua; así conócete tú, obsérvate, apréndete, escúchate, entonces sabrás dónde, cuándo y cómo, podrás ser tú en todo tu esplendor.

En situaciones inesperadas o extremas, lo que somos se reafirma, y si en algún momento difícil has tenido todo el coraje para afrontarlo, no es que hayas cambiado, simplemente haces a un lado todas esas creencias y descubres a la verdadera tú. Y seguramente cuando cambies esas creencias y fortalezcas unas nuevas, las personas se darán cuenta y te dirán “¡Cómo has cambiado!” y tú responderás “No cambie, me he descubierto”.

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