No más cashmere

| - Marianna Barroso 19 agosto, 2016

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El calentamiento global está notablemente ligado a los efectos en la producción de cashmere.

Por Marianna Barroso

El compromiso de Stella McCartney con la sostenibilidad ha sido evidente a lo largo de su carrera y a través de todas sus colecciones. La moda ética es parte importantísima del espíritu de su marca, que además se distingue por ser una empresa responsable, honesta e innovadora.

La casa de moda británica no utiliza cuero, piel, pelo ni angora en sus colecciones, da otro paso en lo que a responsabilidad socioambiental se refiere. La compañía se ha comprometido recientemente ha dejar de utilizar fibra cashmere, la cual consideran, dentro de todas las fibras naturales que se utilizan, la que mayor impacto representa en el medio ambiente, por casi cien veces más que la lana, por ejemplo. Es su lugar, comenzarán a trabajar con cashmere regenerado a partir de residuos textiles italianos. Stella también se encuentra colaborando con la Sociedad Conservadora de Fauna Silvestre promoviendo una iniciativa para revertir y resarcir la desertificación en Mongolia, la cual se ha agravado por la producción de estos textiles.

Pero, ¿qué es el cashmere?

El cashmere es un tipo de lana muy fina que se obtiene de la cabra Hircus, que es criada en Irán, China y Mongolia; , gracias a su pelaje, este animalito es capaz de tolerar temperaturas de hasta -40 grados Celsius. Su pelo se conforma de un doble manto: uno superficial, que está compuesto por una serie de fibras largas y muy gruesas, y el interno, que es muy suave, fino y caliente, es llamado duvet, de éste se obtiene el cashmere.

¿Por qué hay un problema?

El Business for Social Responsability (BSR) ha arrojado resultados sobre el cambio climático alarmantes, entre ellos, que el calentamiento global está notablemente ligado a los efectos en la producción de cashmere y, ya lo han sentenciado, es muy probable que esta situación empeore. La firma de consultoría estratégica, Bain & Company, comunicó los siguientes datos: de los 600 billones de euros que representa el mercado de la ropa de lujo, los productos de cashmere generan una ganancia de 4 mil millones.

Durante años, el cashmere ha sido considerado como fibra de lujo, disponible para unos cuantos, actualmente, debido a la democratización de la industria, ha entrado en las tiendas fast fashion, es normal encontrarla es productos low cost (bajo costo), aunque muchas veces se vende como cashemere lo que en realidad es una mezcla de cashmere con otras fibras de menor valor. Esto significa una cosa: bajos costos, incremento en la demanda y sobreproducción.

De cada cabra se obtienen 185 gr de fibra por año, para producir un suéter se necesitan alrededor de cuatro cabras. A diferencia de la seda o el algodón, que pueden ser producidos mediante sistemas agrícolas industrializados o modificados, producir cashmere es completamente dependiente de los pastizales naturales de ciertas (muy delimitadas) zonas geográficas.

El cambio climático y la extra demanda han resultado en una debilitación de pastizales, altas temperaturas y escasez de agua, esto es una situación extrema para la supervivencia de los animales. En 2010, Mongolia, debido a los cambios extremos en el clima, reportó aproximadamente 9 millones de cabezas de ganado muerto, de las cuales la mayoría eran cabras Hircus.

¿Qué se puede hacer?

Al igual que Stella McCartney, muchos otros diseñadores han cambiado sus materias primas, países enteros están en movimiento para parar los daños; en China, cuya población de cabras se estima en 100 millones, se decretó como prohibido el pastoreo, promoviendo una alimentación de ganado a base de heno.

Las organizaciones trabajan duro para la difusión y comunicación de los problemas que el consumo responsable puede disminuir. La industria de la moda comienza a buscar opciones en textiles de mano de la innovación y las fuentes cien por ciento renovables. El reto no es dejar de hacerlo o hacerlo más, sino hacerlo mejor.

Marianna Barroso// pedagoga y gestora cultural por la Universidad de Guadalajara. Socia y Directora Creativa en WEM y parte de Fashion Revolution. Es amante de la fotografía, la moda ética y el desarrollo web. @La_blahblahblah