¡Y además de todo hay que planear el lunch!

| - Lorena Stoopen 10 septiembre, 2015

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Se acabó el verano y los niños van de vuelta a la escuela. Aunque cuando eres una mujer que tiene hijos y que trabaja, la rutina puede ser deliciosa, no cabe duda que es complicado organizar todo lo que hay que organizar. El lunch no se escapa de esa lista.

Por Lorena Stoopen

Todas sabemos que lo que comen nuestros hijos en la escuela es parte importante de su alimentación, que afecta directamente su desempeño en la escuela y que debe de ser sano y nutritivo. Agrégale que debe de ser rico, no llegar batido a la hora del recreo y suficientemente atractivo para que no regrese intacto en la lonchera.

Como en otros aspectos de la vida, la planeación es importante, aunque en este caso, un poco de creatividad y aprovechamiento de los recursos pueden ser de mucha utilidad, pero vamos por partes:

Para que el lunch sea sano y nutritivo, incluye alimentos frescos, naturales y poco procesados en la medida de lo posible y evita aquellos que contienen mucha azúcar, colorantes artificiales, sodio y grasas industrializadas como botanas fritas, pastelillos comerciales, barritas de cereales, galletas muy dulces, jugos de fruta embotellados, etc. Desde luego se vale echar mano de productos empaquetados aunque es importante que seas selectiva y escojas productos que sumen a la salud de tus hijos y no resten.

Para que sea rico y atractivo, puedes empezar por hablar con tus hijos y preguntarles qué cosas les gustan, tomar ideas de lo que llevan sus amigos (sólo las buenas ideas, por favor) y planear juntos una serie de menús. Involucrarlos en la preparación de su lunch también es buena idea para que queden más contentos.

Procura que en la lonchera siempre haya:

  • Algo de fruta o verdura picada, entera, al vapor, deshidratada o en cualquier presentación que le guste al interesado.
  • Un alimento que aporte proteínas como nueces, queso panela, yogurt, pechuga de pavo, surimi, atún o garbanza.
  • Algún alimento que tenga carbohidratos complejos como tostadas horneadas, tortitas de arroz, palomitas naturales, pan o galletas integrales.
  • Agua simple u ocasionalmente agua de sabor hecha en casa.

Puedes también usar lo que está en tu refrigerador para poner variedad en la lonchera usando un poco la imaginación, por ejemplo: usar el arroz o la pasta que sobró o deshebrar una pechuga de pollo y hacer con ellos una ensalada.

Tener algunos buenos recipientes herméticos que no escurran y no guarden olores y sabores así como otros accesorios que hagan llegar la comida en buen estado al momento en que tus hijos la coman puede resultar muy útil también. En mi casa por ejemplo, nos funcionan muy bien los paquetes de gel que se congelan y conservan la temperatura de algunos alimentos que son más ricos fríos, como el yogurt.

En resumen, con un poco de planeación y creatividad, el lunch de tus hijos puede ser un alimento rico y que complete su alimentación. ¡Buen provecho y que tengan muy buen ciclo escolar!