De la quiebra emocional al balance

| - Mariana Rodríguez 16 mayo, 2017

Cómo pasé de la quiebra emocional y financiera a un estado de balance y libertad

Por Mariana Marlene Rodríguez

 

La historia

En 2009 mi familia quedó en la quiebra, víctima de fraude y corrupción. El cambio de realidad fue drástico. Con una familia emocionalmente devastada, y después de un año de luchas y comprobar que es “en las malas” cuando sabes con quién realmente cuentas, me hice cargo de todo. Definitivamente no estaba preparada para tremendo paquete que, por amor a los míos, decidí tomar sin titubear.

El golpe de realidad

Al cabo de tres años y con una vida que sobrepasó mis límites personales, la carga fue demasiada. Quebré de todas las formas posibles. Debía 7 veces mi sueldo, gastaba mucha energía en mantenerme públicamente como siempre he sido: alegre y positiva; la realidad era otra. Estaba muy intolerante, presionada, mis relaciones familiares y sentimentales eran un fracaso, tenía sobrepeso, enojo, migrañas constantes y comencé a bajar mi desempeño de 110% en el pilar que más amaba en ese momento: mi trabajo como consultora.

El ambiente te forma

Estaba lejos de casa cuando sentí que todo se derrumba. Tuve un ataque de ansiedad y lloré por no saber qué sucedía y al mismo tiempo luchaba con mi lado racional que me decía: No te puedes derrumbar. Tan pronto pude respirar mejor, tomé control de la situación e hice lo que mejor sabía hacer: consultoría. Con formación en procesos, administración del cambio, coaching y comunicación, tomé una hoja e identifiqué todas las áreas de mi vida que necesitaban mejorar (tal como lo habría hecho con una empresa y su gente), y busqué ayuda.

La estrategia

Son 6 los pilares que te mantienen estable y en tu centro: mental, emocional, físico, profesional, financiero y social. Así comencé un plan de “tratamiento integral” con: psicóloga, terapeuta emocional, nutrióloga, médicos, entrenador físico, asesor financiero y un mentor profesional. La clave del éxito estuvo en la decisión que tomé de ponerme primero y en forjar un hilo conductor entre los diferentes pilares, alineando todos los esfuerzos en el objetivo: Una mejor versión de mi yo integral.

Enteré a todos mis asesores de la estrategia y los mantenía al tanto de los temas que les conferían para mantener alineación entre las diferentes acciones, mejoras y recaídas. Fui honesta y transparente con todos.

Trabajé un frente común, integrando ejercicios físicos con mindfulness, estrategias de negocio, procesos y metodologías de administración del cambio. Me gestioné como lo habría hecho con un cliente de negocios, entendiendo los procesos y los drivers emocionales de su gente para lograr un cambio sostenido y de raíz. Llevé un diario a manera de “plan de trabajo” y con un record de los avances y alcance de metas. Lo que en consultoría llamaría “cumplimiento de mile stones”. Utilicé técnicas de neurolingüística y comunicación escrita para ser muy pulcra con mi lenguaje.

De administración del cambio tomé el proceso para identificar los diferentes momentos que atraviesa una persona en cambios tan fuertes como el que estaba viviendo, (literalmente me estaba reconstruyendo dentro del ambiente de presión e incertidumbre que vivía) para comprenderme mejor y tratar de racionalizar la situación, entender y aceptar mis emociones y así gestionar correctamente la situación.

La constancia y la red de apoyo

Al cabo de 6 meses mi psicóloga me dio de alta, había perdido 10kg y estaba – como nunca – en mi peso ideal. Dejé las visitas periódicas a médicos y nutrióloga. Me quedé con mi terapeuta emocional, asesor financiero y mentor profesional. Con ellos tracé un plan más largo. El trabajo es arduo y diario. Evitar caer en viejos hábitos de auto saboteo resulta muy difícil, fortalecer tu voluntad es imprescindible en el proceso de cambio. Como lo es generar una red de apoyo. A qué me refiero, a un grupo de personas cercanas a ti con personalidades diferentes que te ayuden a aclarar tu mente, que te escuchen sin solaparte. A quienes escuchar de corazón, aceptando cuando haya áreas de oportunidad. Son tu soporte en momentos de cansancio emocional.

La nueva realidad

Ha casi 4 años de haber comenzado el proceso puedo decir con certeza que alcancé un estado de balance personal y libertad financiera. Que soy una mujer más fuerte, que cuidé y conservé mi esencia alegre, positiva y de ojo crítico ante la necesidad de cambio. Con cero deudas y sueños cumplidos, como haber estudiado en una de las 10 mejores escuelas de negocio del mundo, vivo en paz, mucho más consciente, con relaciones sanas y libre de personas, hábitos y situaciones tóxicas.

Y como ley, al recibir hay que dar. Que estas líneas te sirvan para saber que, independientemente de tu situación, si llevas un método integral y eres constante el balance sí es posible, que puedes decidir cómo gestionarte para crear una realidad con la mejor versión de ti misma.

 Mariana es fundadora de Relind, despacho especializado en diseñar experiencias para la atracción y retención de clientes y empleados. Es consultora de transformación organizacional para empresas internacionales y da asesorías en proceso de cambio personal.  Síguela en @marianamarlene_