Roles de género en transformación

| - Regina Moctezuma 23 mayo, 2016

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A nuestras hijas enseñémosles que pueden desarrollarse profesionalmente. A nuestros hijos, que su labor en el hogar es clave.

Por Regina Moctezuma

“Las hijas de madres que trabajan tienen mayores probabilidades de conseguir un trabajo -con más responsabilidades de supervisión, mejores ingresos y jornadas de más horas- que las hijas de madres que se quedaron en casa con ellas”, señala un estudio publicado recientemente por la Universidad de Harvard.

El reporte añade que los hijos de madres que trabajan dedicarán más tiempo al cuidado del hogar y la familia que aquellos cuyas madres estuvieron todo el tiempo en casa, mientras que las hijas de madres trabajadoras harán menos trabajo doméstico que las que crecieron con sus madres en casa.

Estas tendencias son resultado de lo que los hijos e hijas de madres trabajadoras viven en su infancia. Los hijos de una madre que trabaja verán que en su casa sus padres distribuyen de manera bastante equitativa las labores del hogar, por lo que les será más natural colaborar en casa cuando formen su propia familia.

Lo mismo sucede con las hijas de madres que trabajan, quienes crecen viendo que es posible trabajar aún cuando se es mamá, por lo que creerán más en ellas a la hora de asumir responsabilidades laborales o ponerle precio a su trabajo.

Estas realidades van replanteando los roles de género tradicionales. ¡Un gran avance para nuestra sociedad!, Pero creo que esos ajustes se deben dar independientemente de si la mamá trabaja o no, si lo hace en una oficina o si lo hace desde casa.

Creo que hay que concientizar a  nuestras hijas con la capacidad de desarrollarse profesionalmente y también de vivir el gran regalo de la maternidad, si así lo desean. Pero también de que no se puede tener lo mejor de todo al mismo tiempo. Que habrá etapas en su vida donde el trabajo será la prioridad y otras en la que lo serán sus hijos. Que será difícil alcanzar un balance. Que tendrán que tomar decisiones difíciles. Y que, por favor, no elijan a un hombre que no esté dispuesto a involucrarse en las tareas de la casa.

A nuestros hijos hay que motivarlos a involucrarse en las labores del hogar. Estoy convencida de que la participación de ambos géneros en la toma de decisiones no sólo hace más productivas a las empresas, sino más eficientes a los hogares y armónicas a las familias. Hay que concientizarlos de que muy probablemente su pareja quiera desarrollarse profesionalmente, que a veces le será difícil congeniar las actividades laborales y las del hogar, y que en ocasiones sentirá culpa, pero que el apoyo de su esposo en la casa aligera la carga como pocas cosas.

Nosotros que estamos empezando a formar nuestras familias, tenemos la oportunidad de ir ajustando los roles de géneros tradicionales en pro de que existan familias, en incluso economías, más plenas.