¿Siempre tienes prisa?

| - Victoria147 8 febrero, 2018

Si tú desaceleras lo suficiente como para ver ese cambio, tú cambiarás también. Sal de la corriente de la prisa y entra en tu propia vida.

Por Odette Lomeli de Somos Gama

 

¡Traza el destino de tu embarcación y deja de vivir como una nave a la deriva! Detenerse a ver cómo las hojas de un árbol cambian de color o cómo el viento las hace caer en distinta dirección, ¿tiene sentido? Sí. Si tú desaceleras lo suficiente como para ver ese cambio, tú cambiarás también. Sal de la corriente de la prisa y entra en tu propia vida.

Entrar a nuestra propia vida es entrar al terreno de nuestras potencialidades únicas e ilimitadas. Pero para hacerlo primero tenemos que ver que la ansiedad y los sentimientos apresurados nos llevan hacia una sensación temporal de autoimportancia, y al mismo tiempo nos roban el poder para ser los dirigentes de nuestra vida.

Piénsalo, el autocomando empieza por ser capaz de elegir tú mismo la dirección de TU vida. Da igual si estás en la corriente de un río de aguas dulces o absorbido por un pantano de pensamientos y sentimientos invisibles, la realidad es la misma, vas hacia donde esa corriente te lleve, te guste o no. Por lo que NO tienes elecciones reales mientras te encuentres bajo estas influencias.

Por eso para aprender a salirte de la corriente y entrar a tu propia vida, tienes que dejar la prisa. Tu verdadera naturaleza nunca siente la necesidad de apurarse.

Los pensamientos apresurados y los sentimientos ansiosos son invisibles para ti, porque cada vez que empiezas a correr, corres con ellos. Y como estás acostumbrado a hacerlo, has llegado a creer que tú eres estas corrientes de velocidad, o que tienes poder sobre ellas.

Ambas premisas son falsas. Tú no eres esas olas de pensamiento, de la misma manera que la cresta de una ola NO es el océano completo, ni tiene poder sobre él.

Haz un alto. Luego aprende a ir despacio, relájate, atrévete voluntariamente a desafiar a esos gritos internos que te exigen que te apures y te ponen nervioso. Decide obedecer a la voz silenciosa que te asegura que la vida casual, es la vida verdaderamente poderosa y eficiente.

Aquí un ejercicio que te ayudará a bajar la velocidad de tu vida y a tomar comando de ella (no más prisa):

En este preciso momento, sepárate de cualquier condición de prisa voluntariamente poniendo tus pies fuera de ella.

-Camina 50% más despacio, aún para ir por una taza de café.

-Escribe en tu celular 75 % más despacio de lo que has acostumbrado.

-Maneja al límite de velocidad todo el tiempo, haya tráfico o no, especialmente si sientes que vas tarde.

-Tanto en el trabajo como en tu casa, haz una pausa de segundos antes de responder a cualquier pregunta. Esto es especialmente útil, pues te hace muy consciente del poder que tienes sobre tus palabras.

-Quédate sin hacer “nada” 5 minutos al despertar y 5 minutos antes de irte a dormir.

El secreto de estos ejercicios está en que al bajar la velocidad , te ayudas a estar más claro y consciente de ti mismo en una forma diferente, pues se crea un contraste notorio entre tu velocidad antigua y la nueva. Te hacen darte cuenta de que tienes el comando de ti mismo. Y esto te llena de poder para salir de la prisa creciente de tus pensamientos y sentimientos, pues te haces consciente de cómo su presencia te inunda como si fuera algo que no te pertenece.

Una vez que esto está claro, puedes elegir la dirección que quieres que tome tu vida.

¡Atrévete a vivir libre del tic tac! , ten una vida ilimitada, pues tienes todo el tiempo del mundo. Marinero sin destino, nunca encuentra viento a su favor.

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