Tras la falda de mamá

| - Isa 24 julio, 2015

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Qué fácil es pretender ser alguien diferente bajo el anonimato. Desde hace tiempo hay un fenómeno que me llama la atención, la facilidad de “ser otra persona” en la vida digital. La “máscara” que brindan las redes sociales y los blogs ha permitido que todo mundo opine sobre algo, teniendo o no conocimiento al respecto.

El no tener cara a cara al otro hace que las personas se sientan muy valientes y despotriquen un sinfín de cosas sobre algún tema, persona o situación. ¿No me creen?, sólo denle una leída a su timeline de Facebook, cuántos de sus amigos no sólo compartieron una nota, sino que también dieron su punto de vista (que por lo general siempre es negativo y en ocasiones poco constructivo) sobre los comentarios racistas de Trump o que si “la Gaviota” le hizo desplantes al esposo durante la visita de los Reyes de España o ahora sobre la fuga del Chapo. ¿Cuántos de sus contactos comparten posts con noticias positivas?

Y no me mal interpreten, estoy a favor de la libertad de expresión, y justo en este momento lo hago al escribir este texto, pero al hacerlo, siempre trato de dar argumentos que ayuden a quien me lee a reflexionar sobre alguna situación; o bien comparto experiencias que pudieran servir a alguien a no tener que vivir la misma situación. En otras palabras, cuando escribo lo pienso en positivo y no en negativo. Pienso más en la parte constructiva, y no únicamente en el simple hecho de “desahogarme” y escribir sin importar a quien pudiera herir.

No estoy a favor de aprovechar el “anonimato digital” para decir mentiras, injurias y faltar al respeto a los demás con palabras ofensivas. Considero que la moral que uno debe tener como persona debe aplicarse en todo momento; ya sea en el trato diario cara a cara o cuando dejamos comentarios en blogs o posts de noticias. Si no estás de acuerdo con lo que dice el autor, es válido expresarlo pero con respeto, sin groserías.

Cada que veo este tipo de comentarios negativos e irrespetuosos en los blogs o notas de periódicos online me hacen pensar en la persona que lo escribió y trato de entender la razón por la que debe de expresarse de una manera tan soez. Y lo único que me viene a la mente es la imagen del niño miedoso que en lugar de enfrentar sus temores o problemas se esconde tras la falda de la mamá en un intento por hacer un espacio seguro en donde todo sea “felicidad”, pero en realidad lo único que refleja con esos comentarios es la frustración por no querer afrontar sus problemas (esas fibras que la nota/post en cuestión movió y le hicieron sentir mal).

Dejemos de ser esos “niñitos” y si está en nosotros poner una solución al problema interno, hagámoslo. Trabajemos en nosotros para encontrar la forma de afrontar la situación y comenzar a depender menos de la satisfacción del anonimato que te brinda lo digital. Porque seamos sinceros, de nada sirve insultar o decir que el país (o alguna situación) está mal si nosotros somos quienes no actuamos bien desde nuestra trinchera al tirar basura en la calle, dejar el coche abarcando dos cajones, no respetar la señalización o hablar mal del otro.

Expresémonos, compartamos y platiquemos pero siempre respetando la individualidad de las personas. Tratemos de ser menos groseros y vulgares, seamos más constructivos en nuestras opiniones.