Un escape a tu vida interior

| - Victoria147 9 junio, 2017

Siempre es un buen momento para empezar a pensar por ti y empezar a tomar el control de tu vida.

Por Belén del Valle para Womanful 

 

Pensamos que todos, como por arte de magia o por una gran crisis existencial, nos encontraremos frente a frente con ese instante que nos hace tocar fondo y replantearnos toda nuestra vida…  Honestamente, ¿hay que llegar a ese punto?

Es verdad que cada momento o situación que experimentamos tiene un sentido, de lo contrario, no seríamos quienes somos hoy. Sin embargo, estoy convencida de que siempre podemos hacer algo más por vivir con mayor conciencia y, por lo tanto, más felices, más plenos. Por supuesto, esto suena fácil, pero lleva un proceso con el cual, muchas veces, no sabemos cómo hacer las paces.

¿En qué momento decides mirarte (realmente empezar a ver dentro de ti) y cambiar tu vida?… Yo no puedo darte esa respuesta. Sólo tú la puedes encontrar.

Y es, precisamente, a este proceso al que me refiero: un camino en el que primero estás TÚ, pero ese “yo” profundo que quiere crecer, que busca que todo sume en su vida, que quiere moverse de esa “área de confort”, donde todo es más cómodo por el simple hecho de ser lo que conocemos, lo que, supuestamente, es más seguro, pero que nos tiene inmersos en un círculo vicioso de frustración, enojo, tristeza, depresión, adicciones o tú mismo dale el nombre que más encaje con tu día a día.

La primer decisión que querrás tomar (Y digo “querrás” porque no necesitamos más obligaciones en la vida -el “deber ser” o el “tener que” son las primeras palabras que nos urge sustituir en el vocabulario cotidiano-) será empezar a enamorarte de ti, a tener encuentros y escapes hacia tu interior. No te preocupes, no te estoy proponiendo que te pongas en plan “Comer, rezar, amar” y lo dejes todo para irte a meditar a la India.

Solamente necesitas empezar a dedicarte minutos en tu día a día, rodearte de personas que aporten y sumen a tu vida, abrir tu mente para experimentar y vivir experiencias que puedan darte herramientas para mantenerte conectado contigo, invertir en tu bienestar. Mientras más camino recorres dentro de ti, más senderos se abren para que los descubras, al tiempo que te vas topando con  paredes que no te permiten avanzar y que tu misma conciencia ya no te permite ignorar y así se forman los círculos virtuosos, donde tu existir encuentra sentido en la búsqueda constante de conocer algo mejor. Alguna vez, alguien me dijo:

“Lo bueno es enemigo de lo mejor” y ésta, créeme, es una frase para grabarla con letras de oro.

Aquí es donde te das cuenta que has vivido pensando que la felicidad es un estado del ser humano a donde hay que llegar… ¿Y después? Una vez que estás allí (suponiendo que verdaderamente sea un destino), ¿eso es todo? Sinceramente, en mi muy humilde opinión, no creo que alguien se haya tomado la molestia de ponernos en este universo para pasarnos la vida siendo infelices hasta que la tan ansiada felicidad llegue a nosotros. Aunque suene trillado y estemos hartos de escucharlo, me temo que éste es el momento donde aparece la frase “la verdadera felicidad se construye cada día” y he ahí el verdadero sentido de nuestra vida.

Es un hecho que nuestro sentido de vida no necesariamente tiene que ver con nuestra personalidad, nuestro trabajo, nuestras aficiones, pero sí con nuestra esencia y tal vez la esencia del ser humano es encontrarse a sí mismo todos los días y experimentarse en total plenitud.

Todo esto puede sonar obvio ahora que lo estás leyendo, pero, ¿por qué entonces nadie se conecta con su esencia y hace de esta búsqueda una forma de vida? Porque estamos llenos de prejuicios, patrones sociales, estereotipos, creencias limitantes y un sinfín de etcéteras que forman parte de nuestras áreas de confort.

A pesar de todas las estructuras con las que hayamos crecido, puedo asegurarte que siempre es un buen momento para empezar a pensar por ti y empezar a tomar el control de tu vida con congruencia y total tranquilidad de estar haciendo las cosas bien.

Louis Carrol, en su libro “Alicia en el País de las Maravillas” nos regala una frase que lo dice todo y si sabemos leer entre líneas  podemos hacerla nuestra en cualquier momento, porque en cada decisión podemos cambiar nuestra vida: –Alicia: ¿Cuánto tiempo es “para siempre”? –Conejo Blanco: A veces, solamente un segundo.

Todos tenemos opciones, sea lo que sea por lo que hayamos pasado, no necesitamos pensar que desde el principio tenemos que ser capaces de resolver el rompecabezas, únicamente hay que echarse el primer clavado dentro de nosotros mismos, empezar a escucharnos, a darnos tiempo y, por qué no, reconocer que a veces no podemos solos… darnos permiso de ser imperfectos y hacer amistad con eso.

Si la sabes encontrar, en la mayoría de los instantes donde sientes que el mundo se te cae a pedazos, siempre hay magia, por el simple de hecho de poder encontrarle sentido al dolor o a lo que parece que no lo tiene, y es siempre en esos momentos donde encuentras algo que se vuelve tuyo y te hace pensar que no todo está perdido.

Éste fue el caso de un texto de Charles Chaplin que a mí, en lo personal, me salvó la vida y por eso lo comparto, porque siempre tengo la sensación de que una pequeña chispa termina dando luz a las personas que se cruzan en tu camino.

“Cuando me amé de verdad comprendí que, en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora correcta y en el momento exacto y entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene un nombre…Autoestima.
Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional no son sino una señal de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… Autenticidad.
Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente y comencé a ver todo lo que acontece y que contribuye a mi crecimiento. Hoy eso se llama…Madurez.
Cuando me amé de verdad comencé a percibir como es ofensivo tratar de forzar alguna situación o persona, sólo para realizar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o la persona no está preparada, inclusive yo mismo. Hoy sé que el nombre de eso es… Respeto.
Cuando me amé de verdad comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas, situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. De inicio, mi razón llamó a esa actitud egoísmo. Hoy sé que se llama…Amor propio.
Cuando me amé de verdad dejé de temer al tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé que eso es… Simplicidad.
Cuando me amé de verdad desistí de querer tener siempre la razón y con eso, me equivoqué menos veces. Hoy descubrí que eso es… Humildad. Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… Plenitud.
Cuando me amé de verdad, percibí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, él tiene una gran y valiosa aliada. Todo eso es… Saber vivir“.

La vida nos pone todos los días oportunidades para explorar nuevos caminos y solamente probando sabremos si nos funciona o no. ¿Estamos abiertos a ver más allá de lo evidente, a reconocer a estos pequeños ángeles o las luces que nos muestran sólo el principio de nuestra nueva vida?

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