Una vida más feliz

| - Pilar Villicaña 20 mayo, 2016

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Todos queremos vidas más felices, pero la felicidad no es algo que se obtiene a través de conseguir lo que quieres. La felicidad es algo que creamos.

 

Por Pilar Villicaña

 

Sentirse feliz o infeliz es una decisión de todos los días. Nos encontramos con la opción de elegir día tras día la infelicidad o la felicidad. No son las situaciones, sino la forma en la que tomamos lo que llega a nuestra vida.
Todos tenemos la capacidad de crear felicidad, no importa en qué situación nos encontramos.

Aquí está la receta para crear felicidad en 4 formas:

1. Toma responsabilidad por tus acciones y por tu vida
Todo lo que ha sucedido en tu vida es algo que has aceptado, ya sea consciente o inconscientemente.
Antes de entrar en tu cuerpo físico, tu alma llegó a un acuerdo sobre qué lecciones de vida y experiencias tendrías. Este acuerdo es el contrato de alma y es casi como un mapa de tu vida. La forma en la que decidas tomar el camino dependerá de ti. Tienes el libre albedrío y todas las opciones para hacer cada día de la forma que tú elijas. Estas elecciones son tu responsabilidad. Cuando culpamos a otros por las circunstancias de nuestra vida, perdemos nuestro poder y caemos en mentalidad de víctima, eso solo nos trae una sensación de baja autoestima e infelicidad.
Nadie es responsable de tu vida y nadie puede hacerte sentir de cierta manera o influir en tus acciones sin que lo permitas. Asumir la responsabilidad de tu vida y las circunstancias que te rodean puede ser difícil en un inicio, pero cuando dejas de lado la culpa y entiendes que tú tienes el control.

2. Confía y escucha tu llamado interior
Confiar en tu centro significa escuchar tu intuición, sentimientos, necesidades y deseos. Todos anhelamos y necesitamos cosas y algunas veces ignoramos nuestros verdaderos sentimientos, lo que impide crear una vida más feliz. Algunos días tenemos que ser amables con nosotros mismos, otros días tenemos que ser más firmes y algunas veces solo acurrucarnos en la cama. Cuando sintonizamos nuestro centro, nos ponemos en contacto con nuestras verdaderas necesidades y hacemos espacio a la felicidad y realización personal. Pregúntate ¿Qué necesito para sentirme mejor en mi vida? Y después observa cuál es el mensaje. Para sentirte mejor debes trabajar contigo mismo todos los días, el progreso y el desarrollo son imposibles si repites las mismas acciones.

3. Practicar la gratitud todos los días
La gratitud es uno de los ingredientes principales en la creación de una vida feliz, pues al instante cambia nuestra vibración y estado de ánimo. Como la ley de atracción, en lo que centras tu atención se expande, cuando piensas en gratitud, al instante tendrás más cosas para sentirte agradecido.
Empieza por escribir al menos 7 cosas por las que te sientas agradecido todos los días. Mientras haces la lista, trata de sentir las emociones que despiertan en tu interior, esto ayudará a traer las vibraciones a tu cuerpo.

4. Haz algo que disfrutes todos los días
Todos tenemos cosas que nos gustan y amamos hacer. Llenar tu día con las cosas que te gustan estimulará tu capacidad para crear felicidad. Haz una lista de las cosas que te gustan y después trabaja en la incorporación de al menos dos (o más) cosas en tu vida diaria. Cuando hagas un espacio en tu vida para hacer las cosas que realmente disfrutas, no importa lo ocupado o exigente que sea tu horario, siempre habrá tiempo.
Recuerda que no puedes tener control sobre las circunstancias externas en tu vida, pero siempre tendrás el control de tu mundo interno. No es lo que haces, sino cómo lo haces, lo que determina la cantidad de felicidad que estás creando en este momento en tu vida. En ocasiones, podemos experimentar sentimientos intensos de alegría, satisfacción, paz o amor. Estos sentimientos pueden ser agradables, pero ten cuidado de no apegarte a ellos; de lo contrario, cuando se desvanezcan correrás el riesgo de sentirte insatisfecho y frustrado.
La auténtica felicidad no surge de apegarse a los sentimientos positivos, sino de practicar la ecuanimidad incluso cuando nuestra experiencia sea desagradable.

¿Puedes permitirte disfrutar de las sensaciones agradables sin apegarte a ellas?