Ventas 101 en la Sierra de Oaxaca

| - Sofia Villa Boy 28 agosto, 2015

mexican crafts INT

Por Sofía Villa Boy

Hace cerca de cuatro meses conocí a una GRAN vendedora, toda una mujer emprendedora. Eugenia debe tener unos 40 años, tiene dos hijos y un negocio de tapetes, bolsas y manteles de lana. Vive en Teotitlán del Valle, Oaxaca y su primera lengua es zapoteco, aunque se expresa perfectamente en español y sabe comunicarse por Whatsapp.

Aprendí muchas cosas ese fin de semana, pero más allá de aprender a hacer originales tamales oaxaqueños y probar mezcal casero, me sorprendí de sus habilidades de venta y su carácter emprendedor. Eugenia vive de las artesanías, pero no las baratea ni las rebaja, no se las vende al costo a nadie y tiene muy claros los elementos básicos para una venta exitosa:

  1. Conoce a su cliente: Eugenia tiene muy claro quién sí le va a comprar y quién no es su mercado meta. Así, si camina por la calle y ve un turista medio perdido es la primera en acercarse a platicar con él, aunque no hable una palabra de inglés. No pierde el tiempo si le parece que no será un comprador seguro.
  1. Conoce su producto y cuenta su historia: ella sabe lo que valen sus artículos y tiene precios establecidos (todos negociables hasta cierto punto, porque conoce las normas del regateo), pero antes de soltar un número que podría parecer caro al principio, cuenta la historia. Muestra el proceso de creación: te pasea por el taller, te enseña los telares, los materiales y te cuenta sobre los diseños de los tapetes y los bordados. Para cuando termina, tú ya sabes cuál artículo quieres y estás dispuesto a pagar, porque te hace sentido la relación valor/precio. Es importante decir que vive en un pueblo dedicado a lo mismo que ella hace, por lo que la competencia es bastante ruda, pero no le preocupa y no baratea las cosas con tal de vender porque sabe cuál es su valor agregado.
  1. Crea una experiencia de compra: así te lleves sólo una bolsa o agregues un vestido y un tapete, para Eugenia es muy importante que vivas toda la experiencia; probar la comida que prepara, conocer la iglesia, las ruinas, el mercado y caminar para disfrutar del paisaje que está a cinco minutos del centro.
  1. Es experta en servicio al cliente y compras de impulso: en mi caso, ya estaba enamorada del producto, pero había un tema, estaba carísimo – en este punto ya no te atreves a regatear mucho porque conoces las horas que ha invertido y los costos de producción. Entonces me presentó otras opciones mucho más accesibles y que podía adaptar a mi gusto. Fin, venta cerrada, conquista segura

Así, a Doña Eugenia no se le va una venta. Hoy que trabajo día a día con emprendedoras en diferentes sectores y que la venta es una preocupación constante para la mayoría, creo que Eugenia es una historia de éxito y una lección para muchas. No desesperes, conoce tu producto, comparte su historia, crea una experiencia y consiente al cliente.